Tegucigalpa, Honduras.- El sector cafetalero hondureño se prepara para una temporada que podría marcar un antes tras un después en la historia económica del país. Para la cosecha 2025-2026, las proyecciones apuntan a la exportación de más de 7 millones de quintales de café, una cifra sin precedentes que supera con amplitud los registros de años anteriores.
El optimismo del rubro se sustenta en un precio internacional cercano a los 340 dólares por quintal, equivalente a 8,982 lempiras, lo que abre la puerta a ingresos estimados en 2,500 millones de dólares en divisas. Este escenario consolida al café como uno de los pilares más sólidos de la economía nacional, con impacto directo en la balanza comercial hondureña.
Durante los primeros meses de la campaña, los mercados internacionales reflejaron una demanda sostenida por el café hondureño, impulsada por su calidad reconocida, trazabilidad y perfiles de sabor altamente valorados. Este contexto no solo favorece el aumento en los volúmenes exportados, sino que también mejora el ingreso por quintal, un factor decisivo para el fortalecimiento del sector.
Más allá de las cifras macroeconómicas, la caficultura continúa siendo un motor social de alto impacto. De acuerdo con estudios especializados, la producción de café genera empleo directo e indirecto para más de 120,000 productores y alrededor de un millón de personas en distintas fases de la cadena productiva, desde el campo hasta la exportación.
En el plano internacional, Honduras se consolida como el principal productor de café en Centroamérica y uno de los referentes del continente. Las condiciones geográficas, la diversidad de variedades de alta calidad y los esfuerzos constantes por elevar la productividad colocan al país en una posición estratégica frente a productores tradicionales del mercado global.
La expectativa de superar los 7 millones de quintales exportados no representa solo un logro estadístico. Se perfila como un hito histórico capaz de redefinir el rol del café en el desarrollo económico nacional, fortalecer las reservas internacionales y generar oportunidades reales para miles de familias rurales.
El café hondureño no solo conquista tazas en el mundo; hoy también se proyecta como símbolo de resiliencia, crecimiento y futuro para Honduras, en una temporada que podría quedar grabada en la historia productiva del país. Redacción Laura Valladares.
