Tegucigalpa, Honduras.- Un fuerte sismo de magnitud 5.7 estremeció la madrugada de este viernes el Caribe hondureño, activando la vigilancia nacional tras registrarse réplicas de considerable intensidad, informó la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) mediante su Unidad de Sismología.
El primer movimiento telúrico ocurrió apenas ocho minutos después de la medianoche, con epicentro a 14 kilómetros de Omoa, Cortés, y una profundidad de 5 kilómetros, lo que permitió que el temblor fuera percibido en varias zonas del norte del país. La sacudida generó inquietud entre pobladores costeros que reportaron vibraciones prolongadas.
Minutos más tarde, Copeco confirmó una réplica de magnitud 3.6, registrada a las 12:45 a.m., con profundidad de un kilómetro y localizada a 10 kilómetros de Omoa, en pleno Caribe hondureño. El patrón sísmico mantuvo en alerta a los equipos técnicos ante la posibilidad de nuevos eventos.
El director del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), Francisco Argeñal, detalló que hasta ahora se contabilizan cuatro réplicas mayores a 3.5 grados, la mayoría concentradas en la zona de las Islas del Cisne, punto donde interactúan la placa del Caribe con la de América del Norte.
“Hasta el momento no se reportan daños estructurales ni víctimas, pero el monitoreo es permanente”, explicó Argeñal, al recalcar que el comportamiento del subsuelo continúa bajo observación técnica para prevenir escenarios de riesgo.
El fenómeno no es aislado. En los últimos días, el Caribe hondureño ha mostrado una actividad sísmica recurrente. El pasado 9 de enero se registró un sismo de magnitud 5.0 a 66 kilómetros de Puerto Cortés, y el 14 de enero, Cenaos reportó otro de 3.6 grados a 49 kilómetros del mismo puerto.
Aunque Honduras no es considerado un país altamente sísmico, expertos recuerdan que existen fallas geológicas activas como la de Coco-Caribe y la denominada franja de fuego, capaces de provocar eventos que impacten zonas pobladas.
Copeco exhortó a la ciudadanía a mantener la calma, informarse por canales oficiales y contar con un plan familiar de emergencia, recordando que la prevención es clave cuando la tierra decide hablar sin aviso. Redacción Ruth Corrales

