Tegucigalpa, Honduras.- La Secretaría de Salud (Sesal) encendió las alertas sanitarias tras confirmar la detección de cuatro casos bajo sospecha de sarampión en Honduras, un virus altamente contagioso que vuelve a poner en foco la importancia de la vigilancia epidemiológica nacional. Las autoridades subrayan que, hasta ahora, no existe nexo epidemiológico entre estos pacientes ni relación con el reciente evento registrado en Guatemala.
El jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud (UVS), Lorenzo Pavón, detalló que los reportes proceden de Comayagua, Tegucigalpa y Copán, con dos pacientes masculinos y dos femeninos bajo observación clínica. “La vigilancia está bien instalada a nivel nacional y se está dando seguimiento inmediato a cada caso”, afirmó.
De acuerdo con Sesal, los pacientes no guardan relación con las 90 personas en monitoreo tras asistir a una actividad religiosa en Guatemala, donde se detectaron contagios que también impactaron a ciudadanos de El Salvador. Esta separación de eventos permite fortalecer el cerco sanitario interno para evitar una propagación comunitaria del sarampión.
Pavón advirtió que cualquier persona que presente fiebre alta, dolor intenso en las articulaciones, erupciones en la piel (rash) o manchas en la boca, debe acudir de inmediato a un centro asistencial. “Estos signos pueden confundirse con dengue, por eso los médicos están obligados a llenar las fichas de influenza, dengue y sarampión, realizar las pruebas y enviarlas al Laboratorio Nacional de Vigilancia”, explicó.
Las muestras ya fueron tomadas a los cuatro pacientes y se espera que en un plazo aproximado de 48 horas se confirme o descarte la presencia del virus, un paso clave para activar protocolos más amplios de contención si fuera necesario.
Alto potencial de contagio
Las autoridades recuerdan que el sarampión es una de las enfermedades más transmisibles: cada paciente puede contagiar entre 12 y 18 personas. Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la exposición, aunque incluso antes de manifestarse, el portador puede transmitir el virus.
El cuadro clínico inicia con fiebre elevada, tos seca, secreción nasal, ojos rojos e inflamados, además de pequeñas manchas blancas dentro de las mejillas. Posteriormente surge el sarpullido, que comienza en el rostro y se extiende al resto del cuerpo durante varios días.
Pavón enfatizó que la prevención mediante vacunación es la herramienta más efectiva. “La educación y la conciencia salvan vidas. Un pueblo educado es un pueblo sano. La vacuna está disponible en todos los establecimientos de salud y es vital proteger a la niñez”, expresó.
En la misma línea, el epidemiólogo Mario Mejía explicó que después del tercer al quinto día aparecen las manifestaciones cutáneas y respiratorias más evidentes. “El personal debe estar atento al inicio de síntomas, sobre todo al compromiso respiratorio y al posible nexo epidemiológico”, señaló.
Mejía también alertó que las coberturas de vacunación han disminuido en el país. En años anteriores superaban el 90 por ciento, mientras que actualmente oscilan entre 70 y 80 por ciento, un margen que incrementa el riesgo ante la reaparición de enfermedades prevenibles.
La Sesal reiteró el llamado a padres, docentes y comunidades para reforzar la inmunización, la detección temprana y la consulta oportuna, con el objetivo de frenar cualquier intento del virus por ganar terreno en Honduras, en un momento donde la movilidad regional aumenta el desafío sanitario. Redacción Ruth Corrales.
