Tegucigalpa, Honduras.- El embarazo entre adolescentes en Honduras continúa como uno de los mayores retos sociales y económicos del país, encendiendo alertas entre organismos nacionales e internacionales. Datos recientes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) revelan que el 22.9 % de las jóvenes entre 15 y 19 años ya pasó por un estado de gravidez, una cifra que golpea de frente el desarrollo humano.

Este fenómeno no solo cambia la vida de miles de niñas y adolescentes, también impacta la economía nacional, la educación y el acceso al empleo digno. El informe “Consecuencias Socioeconómicas del Embarazo en la Adolescencia en Honduras” detalla que el costo económico del embarazo temprano ronda los 297 millones de dólares, equivalente al 1.18 % del Producto Interno Bruto (PIB).

La tasa específica de fecundidad adolescente se mantiene en alrededor de 97 nacimientos por cada 1,000 mujeres de ese grupo etario, aunque registros históricos superaron los 137 casos, ubicando a Honduras entre los países con mayor incidencia en Latinoamérica.

La asesora nacional de Género y Derechos Sexuales y Reproductivos de Plan International Honduras, Olenka García, advirtió que el país sigue en una zona crítica.
“La tasa se mantiene en 97 nacimientos por mil adolescentes de 15 a 19 años. Es de las más altas a nivel regional y global”, afirmó.

URGEN POLÍTICAS PÚBLICAS EFECTIVAS

García subrayó que Honduras necesita con urgencia una política pública interinstitucional, con presupuesto real, que reconozca el problema del embarazo en adolescentes, garantice acceso a métodos anticonceptivos y fortalezca la educación sexual integral.

“Desde Plan International trabajamos en crear entornos protectores, donde las adolescentes tengan seguridad física y emocional, respeto a sus derechos, y una formación que les permita tomar decisiones informadas”, recalcó.

En coordinación con los sectores de salud y educación, se impulsan acciones de prevención que facilitan servicios de salud sexual y reproductiva, consejerías y acompañamiento psicosocial, aunque los esfuerzos siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema.

El informe también señala que las adolescentes que se convierten en madres presentan el menor nivel educativo y enfrentan una tasa de desempleo del 11 %, superior al 8 % de quienes son madres en edad adulta. Esto perpetúa la pobreza estructural y limita la movilidad social.

“No se puede normalizar ver a una niña embarazada, algo más arraigado en áreas rurales. Las normas sociales hacen creer que una joven de 15 años está lista para formar una familia, y eso limita su autonomía y oportunidades”, enfatizó García.

EDUCACIÓN SEXUAL, UNA DEUDA PENDIENTE

Pese a las cifras alarmantes, la educación sexual integral continúa rezagada. En 2023 la aprobación de la Ley de Prevención de Embarazos en Adolescentes representaba un avance, pero su veto significó un retroceso para la protección de niñas y jóvenes.

La Secretaría de Salud aún no cuenta con estadísticas completas. Sin embargo, la Clínica de Embarazo Adolescente del Hospital Escuela atiende a un promedio mínimo de seis pacientes diarias, reflejando la magnitud silenciosa del fenómeno.

La psicóloga Joseline Flores explicó que muchas jóvenes llegan con síntomas depresivos, producto del rechazo social.
“Las edades más frecuentes van de 12 a 18 años. Recibimos pacientes de todo el país, en su mayoría de zonas rurales. Algunas son víctimas de violación y otras mantienen relaciones con personas mayores”, detalló.

Flores agregó que la falta de difusión de programas preventivos impide conocer la realidad completa.
“En los pueblos se ha normalizado que niñas sean madres. Muchas no vienen porque no tienen ni para el pasaje, y aun así tratamos de brindar toda la atención posible”, manifestó.

El embarazo adolescente en Honduras no es solo una estadística: es una historia que se repite entre aulas vacías, oportunidades truncadas y sueños interrumpidos. La prevención, la educación y la inversión social se convierten hoy en la única vía para cambiar el rumbo de miles de adolescentes que aún pueden escribir un futuro distinto. Redacción Wendoly V.V.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!