Tegucigalpa, Honduras.- En medio de un clima político cargado de expectativas, la presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rebeca Ráquel Obando, dejó un mensaje claro que resuena en todos los sectores del país: está dispuesta a asistir a la toma de posesión del nuevo gobierno, siempre que exista una invitación formal que respete el marco institucional del Estado.
La magistrada presidenta rompió el silencio frente a versiones que circulan en el escenario nacional y defendió con firmeza la labor que se realiza desde el Poder Judicial, destacando que su gestión ha estado marcada por la transparencia, el trabajo constante y el compromiso con la justicia hondureña.
“Circulan muchas voces, incluso aves agoreras, pero yo me siento limpia, totalmente limpia. Hemos venido a trabajar en pro de la justicia desde el primer día”, expresó Ráquel Obando, subrayando que la CSJ no se presta a juegos de poder ni a intereses partidarios.
Con tono sereno pero contundente, la titular del Supremo remarcó que en la institución no se hace política, sino que se protege el Estado de derecho. “Aquí no andamos politiqueando. Aquí trabajamos por la ciudadanía”, afirmó, generando eco entre sectores que observan con lupa el comportamiento de los altos funcionarios.
En ese mismo contexto, Ráquel Obando abordó posibles intentos de destitución desde el Congreso Nacional, dejando claro que cualquier acción debe respetar los procedimientos legales. Señaló que un juicio político implica una ruta jurídica compleja que no puede activarse por presiones ni intereses coyunturales.
“Si alguien pretende destituir a una persona por hacer las cosas bien, debe agotar todos los procesos que marca la ley. Un juicio político no es un trámite ligero”, manifestó, reforzando la importancia de la seguridad jurídica en el país.
La presidenta de la CSJ también destacó que durante su administración se han impulsado transformaciones reales en el sistema judicial, visibles para quien desee comprobarlas, poniendo especial énfasis en la atención a los sectores más vulnerables de Honduras.
Finalmente, confirmó que podría estar presente en los actos de investidura del presidente electo Nasry Asfura, previstos para el 25 y 27 de enero, siempre que la convocatoria sea oficial. Su postura abre una señal de institucionalidad, diálogo y respeto entre poderes del Estado en un momento decisivo para la nación.
La expectativa crece: ¿marcará esta asistencia un nuevo tono de equilibrio democrático en Honduras? El país observa, comenta y espera. Redacción Ruth Corrales.
