Tegucigalpa, Honduras.- La inseguridad urbana vuelve a colocar a Honduras en el centro del debate global, tras la publicación del ranking mundial 2026 de ciudades más peligrosas elaborado por Global Statistics, un informe que sacude conciencias y reactiva la conversación pública sobre seguridad ciudadana.

El estudio posiciona a San Pedro Sula en el primer lugar mundial como la urbe con mayor índice de peligrosidad, mientras Tegucigalpa ocupa el tercer puesto dentro de una lista que incluye 40 ciudades de distintos continentes. El dato no solo impacta por su magnitud, sino por el mensaje de alerta que envía a autoridades, inversionistas y ciudadanía.

Según Global Statistics, la clasificación se construye a partir de indicadores de criminalidad, violencia urbana, percepción social de inseguridad y tasas de delitos violentos, combinando estadísticas oficiales, encuestas ciudadanas y reportes internacionales. El resultado expone una realidad compleja que persiste pese a los programas institucionales de prevención aplicados en los últimos años.

En el caso de San Pedro Sula, el informe señala una concentración crítica de delitos contra la vida, extorsión y actividad criminal organizada, factores que la mantienen en la cima del ranking global. Para Tegucigalpa, el tercer lugar refleja desafíos estructurales similares, ligados a violencia urbana, presión del crimen y debilidades históricas en acceso a justicia.

Más allá de las cifras, el informe abre una pregunta clave para el debate digital y social: ¿qué está fallando y qué debe cambiar de forma urgente? Analistas coinciden en que los resultados subrayan la necesidad de acciones coordinadas entre gobierno central, alcaldías, sociedad civil y cooperación internacional, con énfasis en prevención integral, seguridad comunitaria y fortalecimiento institucional.

El ranking 2026 de Global Statistics se consolida así como una referencia global en análisis de seguridad urbana, generando alto impacto mediático y una conversación inevitable sobre el futuro de las ciudades hondureñas en un contexto regional marcado por la violencia. Redacción Ruth Corrales

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