Tegucigalpa, Honduras.- La consejera del CNE, Cossette López, alzó la voz ante lo que califica como una ofensiva cruel centrada en la vida privada de su familia, tras nuevos intentos de exponer datos ligados a menores de edad. Con un mensaje firme, directo, cargado de indignación, la funcionaria advirtió que no permitirá que el morbo digital se imponga sobre la dignidad infantil, en un caso que ya genera alta tensión en el debate público nacional.

La alta funcionaria cuestionó de forma contundente a quienes, según expresó, indagan información de dos niñas sin vínculo con cargos públicos, en un intento por instalar dudas sobre su entorno familiar. “¿Qué hacen buscando datos de niñas?”, planteó, dejando claro que se trata de menores ajenas a la función estatal, cuyo único “delito” sería formar parte de su núcleo familiar. 

López sostuvo que existe una acción deliberada de descrédito, señalando que cuando cierta información no encajó con versiones difamatorias previas, simplemente fue omitida. Para ella, esto confirma una narrativa dirigida a causar daño personal antes que aportar verdad. El señalamiento coloca el foco en la difamación, la violencia digital contra mujeres en espacios de poder e incluso el uso de menores como herramienta de presión mediática.

En tono severo, la consejera advirtió que acudirá a la Fiscalía de la Niñez e instancias legales pertinentes. Subrayó que no busca represalias, pero sí justicia, marcando un límite frente a lo que define como actos inhumanos. Su postura abre discusión sobre protección de la infancia, ética informativa, límites del escrutinio público e impacto psicológico en familias expuestas a linchamientos digitales.

El caso se convierte en un punto crítico sobre hasta dónde puede llegar la confrontación política cuando se mezclan redes sociales, rumores e intereses ocultos.  La conversación apenas comienza, con una sociedad cada vez más atenta a la defensa de la integridad infantil en entornos digitales. Redacción Ruth Corrales

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