Tegucigalpa, Honduras.-  Un gesto poco común en la esfera pública marca el inicio de una narrativa distinta en Casa Presidencial.

El presidente Nasry Asfura ordenó a las secretarías de Estado abstenerse de colocar un retrato oficial de su persona en instalaciones gubernamentales, decisión comunicada por el titular de comunicaciones, José Augusto Argueta, quien confirmó alcance para ministros, gerentes, directores, subdirectores de cada ente estatal.

La instrucción redefine símbolos dentro del aparato público, prioriza mensaje ético sobre imagen personal, movimiento que genera conversación nacional en torno a liderazgo, austeridad simbólica, cultura institucional. En lugar de fotografía presidencial, cada dependencia exhibirá una oración de reflexión moral leída por el mandatario durante su toma de posesión ante el Congreso Nacional, pieza atribuida al pensador hinduista Mahatma Gandhi, titulada “la hora de la decisión”.

El texto propone introspección profunda, llama a pedir fortaleza para sostener la verdad, modestia frente al triunfo, coraje para perdonar, distancia de soberbia, rechazo a falso testimonio ante poderosos, marco espiritual que conecta gestión pública con principios universales. La medida introduce componente emocional poco habitual en protocolos estatales, desplaza culto a figura hacia mensaje ético, elemento que expertos en comunicación política interpretan como estrategia de cercanía ciudadana, construcción de relato basado en valores, no en culto personal.

Analistas observan impacto en percepción pública, posible fortalecimiento de imagen asociada a humildad, transparencia, responsabilidad moral, factores clave en entornos digitales donde narrativa auténtica impulsa interacción masiva. Redacción Ruth Corrales A continuación la oración «hora de la decisión» de Gandhi:

Señor: Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna no me quites la razón.
Si me das éxito no me quites la humildad.
Si me das humildad no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a los demás, por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mi mismo, y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación, si fracaso.
Mas bien recuérdame que el fracaso, es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame, que perdonar es un signo de grandeza.
Y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito dame fuerzas, para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme, y si la gente ofende dame valor para perdonar.
Señor…si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!