Tegucigalpa, Honduras.- El Colegio Médico de Honduras (CMH) elevó su postura con firmeza tras el nombramiento de la exministra de Salud, Carla Paredes, como médico general en el Hospital de San Lorenzo, Valle, decisión oficializada mediante el acuerdo 76-54-2025, emitido cuatro meses antes del cierre del actual mandato presidencial. La medida detonó malestar profundo dentro del gremio médico, que ahora prepara acciones legales al considerar el hecho como un abuso de poder con alto impacto ético, laboral, social.
El presidente del CMH, Samuel Santos, expresó que la designación rompe el equilibrio logrado tras una intensa lucha por ajustes en la base salarial médica, proceso que implicó asambleas, presión institucional, señalamientos públicos contra profesionales que reclamaban condiciones dignas. El contraste salarial encendió la controversia: mientras un médico de guardia ronda los 36 mil lempiras, la exfuncionaria percibirá más de 105 mil lempiras mensuales, cifra que, según el Colegio, supera incluso escalas de especialistas con amplia trayectoria.
Santos remarcó que el ejercicio médico no puede depender de afinidades políticas ni decisiones discrecionales. Subrayó que el Colegio debe sostener una línea ética única, sin matices partidarios, con defensa clara de la transparencia institucional, la equidad profesional, el respeto al escalafón. La narrativa del gremio apela a la coherencia: lo que resulta incorrecto en un sector político no puede validarse en otro.
Desde una dimensión ciudadana, el titular del CMH señaló que este tipo de actos erosiona la confianza pública en la administración sanitaria. Su declaración conecta con una percepción extendida sobre privilegios, desigualdad en acceso a cargos, brecha salarial dentro del sistema de salud pública.
La reacción del Colegio anticipa un proceso que podría sentar precedente sobre límites administrativos, defensa gremial, ética pública. La conversación apenas inicia, la atención ciudadana crece. Redacción wendoly V.V.
