Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La ENEE se mueve en un tablero de urgencia nacional. Este miércoles, su Junta Directiva aprobó el nombramiento del ingeniero Eduardo Oviedo como gerente general interino, en una decisión que no solo redefine la conducción interna de la estatal, sino que coloca sobre la mesa una meta inmediata: evitar que la crisis energética siga golpeando la economía familiar y productiva.
Oviedo llega al cargo en un momento donde el país exige acciones, no discursos. Su nombramiento se produce tras haber sido designado por el Presidente Nasry Juan Asfura Zablah como Secretario de Energía (SEN), una coincidencia de roles que fortalece la integración institucional, pero que también eleva el nivel de presión: los resultados ahora tendrán un responsable visible.
La ENEE, considerada una de las instituciones más determinantes para la estabilidad del país, enfrenta un reto de proporciones históricas: deuda acumulada, pérdidas operativas, dificultades en distribución, reclamos por interrupciones, tensión social por costos y un entorno donde el sistema eléctrico ya no resiste improvisaciones.
En su comunicación oficial, la estatal aseguró que esta etapa marca un pilar para el fortalecimiento del sector, subrayando la trayectoria y compromiso del nuevo gerente interino. Sin embargo, el desafío real no se medirá por comunicados, sino por decisiones de impacto: control de pérdidas, recuperación de ingresos, auditorías internas, eficiencia en compras, modernización técnica y una estrategia que garantice energía estable para hogares, comercio e industria.
La Junta Directiva de la ENEE quedó conformada por Juan Carlos Ramos Ramírez, secretario de SERNA; Emilio Enrique Hernández Hércules, secretario de SEFIN; Aníbal Alberto Ehrler Martínez, secretario de SIT. También se integran Gustavo Rafael Solórzano Díaz como representante propietario del Cohep y Alejandro Josué Kaffati Aguilar como suplente propietario del sector privado.
Además, Oviedo figura como secretario de la Junta Directiva, lo que refuerza su rol dentro de la toma de decisiones. El movimiento apunta a una conducción más directa, en un escenario donde cada paso será observado con lupa por sectores empresariales, ciudadanía, generadores y organismos de control.
La ENEE no solo administra energía: administra confianza. Por eso, el nombramiento llega cargado de simbolismo, pero también de tensión. Honduras entra a una etapa donde la gente no pregunta quién fue nombrado: pregunta cuándo se sentirá el cambio en su factura, en su voltaje, en su servicio y en su economía diaria. Redacción Laura V.V.

