Tegucigalpa, Honduras.- El sector camaronero hondureño contiene la respiración ante una señal que podría cambiar su destino económico. La posible reactivación de vínculos con Taiwán abre una puerta clave para una industria que durante años sostuvo miles de hogares en la zona sur del país, pero que luego enfrentó una de sus etapas más duras tras perder su principal plaza internacional.
Wilmer Cruz, vocero de la Asociación de Pequeños Medianos Acuicultores del Sur, expuso que el rubro mantiene firme la esperanza de recuperar ese espacio comercial estratégico. Recordó que Taiwán llegó a captar cerca del 45 % de la producción nacional de camarón, cifra que convirtió a ese territorio asiático en pilar fundamental para la estabilidad financiera de productores, empleados, transportistas, plantas procesadoras, además de comunidades completas que dependen de esta cadena productiva.
La salida de ese mercado provocó un golpe severo. Según Cruz, numerosas fincas cerraron operaciones, inversiones quedaron paralizadas, familias perdieron su sustento. “La pérdida de esa plaza nos dejó en una situación crítica. Resultó un impacto económico profundo, con efectos que aún pesan en el sector”, expresó, al describir un escenario donde la recuperación ha sido lenta, desigual, cargada de sacrificios.
Ahora, el panorama político abre una posibilidad que despierta ilusión colectiva. La eventual reapertura comercial con Taiwán se percibe como una vía directa para reactivar exportaciones, restablecer contratos, dinamizar la economía regional. El dirigente sostiene que el sector posee capacidad instalada, experiencia técnica, talento humano listo para responder de inmediato si se concreta el acceso a ese destino.
Las proyecciones resultan significativas: hasta 25 mil empleos directos podrían volver a activarse, sin contar ocupaciones indirectas ligadas a transporte, insumos, servicios logísticos, comercio local. Más que cifras, se trata de mesas con alimento, estudios que continúan, comunidades que recuperan movimiento.
El momento actual coloca al camarón hondureño en un punto decisivo. Productores observan con cautela, pero con firme optimismo, cada paso diplomático que acerque esa reapertura. Redacción Laura Valladares.
