Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La relación entre Honduras y Estados Unidos entró en una fase de mayor intensidad política y económica tras la reunión privada sostenida en Mar-a-Lago, Florida, entre el presidente hondureño Nasry Asfura y el mandatario estadounidense Donald Trump, un encuentro que dejó sobre la mesa temas críticos para el presente y futuro del país: aranceles, comercio exterior, atracción de inversión, seguridad, salud y migración.
En un momento donde Honduras enfrenta presiones internas por empleo, costo de vida y migración, el gobierno busca proyectar un mensaje contundente: la agenda nacional fue escuchada al más alto nivel y con un espacio que, según Asfura, no suele concederse con facilidad.
El presidente hondureño describió la conversación como “amena” y altamente productiva, subrayando que la duración fue de al menos 45 minutos, un detalle que, en términos diplomáticos, suele interpretarse como un gesto de interés real.
“Estoy muy agradecido… no esperaba que nos dedicara tanto tiempo”, expresó Asfura, reforzando la percepción de que Honduras está intentando reposicionarse como un aliado estratégico en el tablero regional.
El componente económico fue central. El mandatario recordó que el mercado estadounidense absorbe cerca del 60% de las exportaciones hondureñas, por lo que cualquier ajuste en aranceles o condiciones comerciales impacta directamente la estabilidad de empresas, maquila, agroindustria y empleo.
Asfura confirmó que planteó el efecto de los aranceles del 10% y 25% en sectores específicos, señalando que Honduras necesita recuperar competitividad frente a economías vecinas que han captado inversión por condiciones más favorables.
En paralelo, el presidente hondureño expuso ante Trump una propuesta de infraestructura con potencial transformador: la ruta de un ferrocarril estratégico, presentada mediante un mapa del país que, según relató, fue retenido por el mandatario estadounidense para revisión.
La lectura política es clara: Honduras está intentando mover la conversación de lo tradicional a lo estructural, pasando de cooperación y asistencia a proyectos de inversión y conectividad que generen empleo a gran escala.
En el eje migratorio, Asfura confirmó que se abordó el TPS, un punto vital para miles de familias hondureñas. Aunque evitó revelar detalles de otros aspectos migratorios, indicó que se acordó revisar leyes y mecanismos de trabajo bilateral, una frase que suele anticipar conversaciones técnicas posteriores.
En seguridad, el mandatario subrayó la intención de fortalecer la cooperación contra el crimen organizado, incluyendo la revisión de marcos legales y acciones para reducir la inseguridad que aún golpea a comunidades hondureñas.
Más allá del simbolismo, la reunión deja un desafío inmediato: convertir el impacto mediático en resultados medibles. La ciudadanía espera que este tipo de encuentros se traduzcan en más inversión, más empleo, menos presión migratoria y un ambiente de mayor estabilidad.
El gobierno apuesta a que esta escena en Florida sea recordada como un punto de inflexión. La pregunta que hoy domina el debate público es inevitable: ¿será este el inicio de una nueva etapa para Honduras o solo una fotografía histórica?. Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com


