Tegucigalpa, Honduras.- Honduras enfrenta un nuevo golpe a su imagen internacional tras conocerse el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 (IPC), donde obtiene apenas 22 puntos de 100, cifra que lo coloca en la posición 157 de 182 países evaluados. El dato no solo refleja estancamiento: expone un retroceso relativo frente a naciones que sí lograron avances en control institucional, justicia pública, transparencia estatal.

El informe de Transparencia Internacional confirma un escenario que preocupa a expertos, empresarios, ciudadanía: el país permanece atrapado en un ciclo de impunidad estructural, falta de controles reales, débil fiscalización del gasto público. La medición se convierte en una señal directa para inversión extranjera, cooperación internacional, estabilidad democrática. Cada punto perdido representa menor confianza global.

A nivel regional, el contexto tampoco ofrece alivio. Centroamérica promedia 31 puntos, sin reformas profundas que cambien la tendencia. Honduras figura entre los desempeños más bajos, contrastando con modelos como Costa Rica, que supera los 50 puntos gracias a instituciones sólidas, marcos de control funcionales, cultura de rendición de cuentas. La comparación deja un mensaje claro: la crisis hondureña responde a decisiones internas, no a fatalidad histórica.

Uno de los símbolos del deterioro institucional es la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). Organizaciones civiles señalan pérdidas cercanas a 46 mil millones de lempiras entre 2022–2025, con deuda superior a 114 mil millones. Recursos que debieron fortalecer salud, educación, seguridad, terminaron absorbidos por un sistema sin controles eficaces. Analistas sostienen que el problema no es técnico: responde a captura política, discrecionalidad administrativa, falta de auditorías independientes.

El informe global también advierte un fenómeno amplio: debilitamiento del liderazgo político, reducción del espacio cívico, menor protección a denunciantes. Sin embargo, muestra que existen rutas de salida. Países que impulsaron fiscalías autónomas, tribunales fuertes, procesos judiciales de alto perfil lograron mejoras sostenidas. República Dominicana, con 37 puntos, aparece como ejemplo de progreso reciente.

Desde la ASJ, capítulo local de Transparencia Internacional, se insiste en que sin reformas profundas la impunidad seguirá como norma. La corrupción drena fondos públicos, deteriora servicios básicos, golpea con más fuerza a sectores vulnerables. El IPC 2025 deja un mensaje contundente: Honduras no enfrenta solo percepción negativa, sino un deterioro real del sistema de integridad pública Redacción Wendoly V.V.

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