Tegucigalpa, Honduras.- La producción de leche en Olancho atraviesa un momento crítico que golpea de forma directa a cientos de familias dedicadas al rubro, tanto en pequeña escala como en operaciones de gran tamaño. El sector reporta una caída que oscila entre 30% a 40%, cifra que enciende alertas dentro del aparato agropecuario nacional ante el riesgo de menor oferta, alza de precios para el consumidor.
Productores de la zona describen un panorama complejo marcado por el constante aumento en costos de insumos, encarecimiento de concentrados, sales minerales, fertilizantes para pasto, además de serios problemas en infraestructura rural que dificultan traslado, conservación del producto. A esto se suma el impacto del clima irregular, con períodos secos prolongados, lluvias intensas fuera de temporada que afectan alimentación, reproducción del ganado.
“Cada litro cuesta más producirlo, pero el margen no compensa”, expresó un productor afectado, quien detalla pérdidas acumuladas, reducción de hato, presión financiera que pone en riesgo la continuidad de varias fincas. La situación no solo compromete ingresos familiares, también repercute en empleo rural, dinamismo comercial en comunidades dependientes del sector lácteo.
Gremios, autoridades locales plantean la urgencia de un plan integral que incluya mejora de pasturas, acceso a tecnología agropecuaria, asistencia técnica permanente, financiamiento flexible para enfrentar esta etapa adversa. Expertos advierten que sin acciones concretas podría profundizarse la contracción productiva, comprometer la sostenibilidad de la actividad lechera en una de las zonas con tradición ganadera en el país. El desafío ahora radica en evitar que esta caída se transforme en crisis estructural para el campo hondureño. Redacción Laura Valladares.
