Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – En una declaración que sacude el panorama municipal, el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, reveló que la alcaldía enfrenta una carga financiera que ronda los L. 11 mil millones, una cifra que compromete la ejecución de obras y obliga a la administración a iniciar su gestión con un plan de emergencia económica.
Zelaya explicó que la municipalidad que recibió presenta una situación crítica, marcada por una deuda acumulada, compromisos atrasados y una estructura de gasto fijo que asfixia el funcionamiento. Entre los datos más fuertes, detalló que la alcaldía sostiene una planilla mensual de L. 82 millones, lo que reduce significativamente el margen para inversión social y mantenimiento urbano.
En su mensaje, el edil subrayó que su estrategia inicial se concentrará en una sola meta: ordenar las finanzas. Según afirmó, la capital no podrá enfrentar problemas como calles destruidas, proyectos detenidos o servicios colapsados, mientras el presupuesto siga bajo presión.
“Si no hay presupuesto, no se pueden resolver los problemas”, expresó, insistiendo en que la estabilización financiera será la base para cualquier transformación real.
Como parte de esa ruta, Zelaya confirmó que ya comenzaron acercamientos con la banca nacional, buscando alivio financiero a corto plazo, especialmente para destrabar pagos pendientes y reactivar proyectos que han quedado congelados por falta de recursos.
Pero el anuncio que generó mayor expectativa fue su referencia a un posible financiamiento internacional. Zelaya informó que sostuvo reuniones recientes en Panamá con representantes del CAF, logrando un precompromiso de 100 millones de dólares, lo que equivaldría a aproximadamente L. 2,600 millones.
Según explicó, el enfoque de esos recursos sería clave para la ciudad: infraestructura vial, agua potable, saneamiento, y proyectos de recuperación de espacios públicos, áreas que en los últimos años han sido motivo de constantes reclamos ciudadanos.
Aun así, el alcalde aclaró que estos fondos deben atravesar procedimientos legales, incluyendo pasos obligatorios ante la Secretaría de Finanzas y el Congreso Nacional, por lo que su llegada no sería inmediata.
“Posiblemente hasta octubre o noviembre se verían reflejados esos fondos”, señaló.
Mientras se avanza en esa ruta, la administración municipal busca reactivar obras paralizadas mediante negociación directa con contratistas. Zelaya puso como ejemplo la reanudación de los trabajos en la calle del Hatillo, un proyecto que estuvo detenido por casi dos años y que ahora se retoma como señal de reactivación.
Además, destacó que parte de los trabajos se ejecutan en horario nocturno, para reducir el impacto en el tránsito y acelerar resultados visibles para la ciudadanía.
Sin embargo, la revelación de la deuda también reactivó una presión política directa: que el déficit no se convierta en el argumento perfecto para incumplir promesas clave, especialmente el proyecto del Trans450, una obra emblemática que Zelaya prometió terminar en 200 días.
El tema vuelve al centro del debate por una razón: durante su campaña, el alcalde sostuvo públicamente que el Trans450 estaría finalizado en ese plazo y que, de no cumplir, renunciaría al cargo.
Hoy, la ciudadanía exige claridad: ¿mantendrá ese compromiso o buscará reinterpretarlo bajo el nuevo escenario financiero? Para muchos capitalinos, el Trans450 no es solo un proyecto: es la prueba real de si la administración podrá pasar del discurso a resultados.
Zelaya concluyó que su administración apuesta por recuperar el rumbo financiero para luego avanzar con mayor fuerza en obras, servicios y proyectos que permitan a Tegucigalpa salir de la crisis acumulada y recuperar su ritmo de desarrollo. Pero el pulso ciudadano está marcado: la capital no quiere más promesas sin cumplimiento.— Redacción Ruth Corrales.

