Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Puerto Cortés comienza a consolidar una transformación silenciosa pero contundente: de ser un eje portuario reconocido por su carga comercial, está dando pasos firmes para posicionarse como un punto estratégico dentro del turismo regional de cruceros, una industria que mueve millones de viajeros al año y que representa una oportunidad directa para la economía hondureña.
La iniciativa tiene un origen claro. En marzo de 2021, la Operadora Portuaria Centroamericana (OPC) anunció que realizaba gestiones con diversas líneas navieras de pasajeros para promover la terminal como un nuevo destino turístico de cruceros, especialmente dentro del circuito regional del CA-4 más Belice, un mercado natural por cercanía geográfica, conectividad cultural y oferta arqueológica compartida.
En enero de 2022, ese trabajo se tradujo en resultados cuando Puerto Cortés recibió por primera vez al buque turístico World Voyager, de la naviera Nicko Cruises. La llegada fue un precedente clave porque significó el ingreso de Honduras a un itinerario turístico internacional real, no como expectativa, sino como punto confirmado dentro de una programación.
En febrero del mismo año, el crucero realizó una segunda recalada, reforzando el mensaje de continuidad. Desde entonces, el World Voyager ha incluido a Puerto Cortés dentro de su itinerario como parte de la Ruta Maya, un circuito turístico internacional que atrae visitantes interesados en conocer el legado precolombino, la arquitectura antigua, la historia de la civilización maya, su expansión territorial y los destinos naturales que rodean estos sitios.
La Ruta Maya conecta puntos emblemáticos en México, Guatemala y Honduras, con escalas adicionales en Belice, Costa Rica, Panamá y Colombia, posicionando a Puerto Cortés como una puerta de entrada al Caribe hondureño, desde donde se puede acceder a destinos de alto valor turístico en el interior del país.
Uno de los atractivos principales en Honduras dentro de esta experiencia es el sitio arqueológico de Copán, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1980, reconocido por su relevancia como capital de un reino maya del periodo Clásico entre los siglos V y IX. Copán no solo representa historia, sino una experiencia turística integral, con museos, guías especializados, rutas culturales, artesanías, gastronomía local y conexión con comunidades.
En un momento donde la industria de cruceros fue golpeada globalmente por la pandemia, OPC adoptó una medida considerada decisiva para atraer navieras: desde el inicio de estas operaciones, la empresa determinó no cobrar la tasa por pasajero ni por tripulante, reduciendo el costo operativo de cada recalada.
El compromiso se estableció inicialmente por cuatro años, con posibilidad de ampliación por cinco años adicionales. En septiembre de 2025, OPC anunció oficialmente que extendía la exoneración por cinco años más, hasta diciembre de 2030, aplicable a todos los cruceros que arriben a la terminal.
Según la empresa, esta decisión reafirma el compromiso con el desarrollo del turismo y con todos los actores que forman parte de la cadena de valor: guías, operadores turísticos, transporte, comercio, hoteles, restaurantes, proveedores, artesanos, emprendedores, además de instituciones públicas vinculadas al patrimonio cultural y natural.
OPC enfatiza que atraer turismo no es únicamente recibir visitantes. Es generar empleo directo e indirecto, captar divisas, activar economías locales, promover destinos internos, mejorar la percepción internacional del país y aumentar el interés por Honduras como una experiencia turística completa.
La empresa también destaca que el turismo contribuye a la valorización y conservación de la riqueza natural y cultural, incluyendo parques, reservas, destinos costeros, áreas protegidas y patrimonios históricos. La llegada de cruceros, en ese sentido, se convierte en un mecanismo que puede impulsar inversiones complementarias, fortalecimiento institucional, promoción cultural y protección del patrimonio.
A través de esta estrategia, OPC asegura que continuará trabajando en el impulso de la llegada de visitantes a Honduras, aprovechando infraestructura moderna, tecnología, mejores prácticas portuarias y un modelo de gestión que busca convertir a Puerto Cortés en un punto competitivo dentro del mercado regional de cruceros.
Con la extensión de incentivos hasta 2030, Puerto Cortés proyecta una ruta sostenida, capaz de generar confianza en las navieras, atraer nuevas líneas internacionales y convertir el turismo de cruceros en un motor económico complementario, con impacto directo para el país.— Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

