Tegucigalpa, Honduras.- El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, reaccionó con firmeza este domingo a las recientes declaraciones del Secretario de Seguridad de Honduras, Gerzon Velásquez, sobre el modelo de seguridad aplicado en El Salvador. La polémica surge en un contexto donde ambos países buscan fortalecer sus estrategias contra el crimen organizado, pero desde visiones radicalmente diferentes.
«Me había mantenido al margen porque sé que muchos de mis hermanos hondureños esperan que el nuevo gobierno haga algo por la seguridad. Pero escuchar al nuevo Ministro de Seguridad defender los “derechos humanos” de los criminales, es triste, de verdad», escribió Bukele en su cuenta de X, generando un fuerte debate en redes sociales y medios digitales.
El mandatario salvadoreño fue categórico al afirmar que «miles de hondureños morirán por culpa de estas personas», subrayando su preocupación sobre la seguridad ciudadana y el impacto de decisiones políticas que, a su juicio, podrían limitar la efectividad de la lucha contra el crimen.
Por su parte, el secretario Velásquez destacó que el modelo salvadoreño «es un modelo de mucho estudio, pero que aplica a ciertas condiciones geográficas y políticas de un lugar determinado. No es una receta para replicar exactamente todos los países». Asimismo, agregó que «territorialmente hablando, El Salvador cabe en Olancho. De policías y militares que superan los 60 000. Y que tienen un control político completo de la institucionalidad, que permite hacer reformas, inclusive que van en contra de los derechos humanos».
Este cruce de declaraciones ha encendido el debate sobre la viabilidad de implementar estrategias estrictas de seguridad en Honduras y la tensión entre eficacia policial y respeto a los derechos humanos. Analistas y ciudadanos se muestran divididos, generando un flujo intenso de comentarios en plataformas digitales, cuestionando si el enfoque salvadoreño sería aplicable o éticamente justificable en territorio hondureño.
El impacto de estas opiniones no solo afecta la percepción pública, sino que también resalta la urgencia de reformas estructurales en materia de seguridad y control institucional, mientras la población sigue atentamente los pasos del nuevo gobierno. Redacción Wendoly V.V.

