Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – El Caribe hondureño vuelve a estremecerse con un fenómeno que ya no puede tratarse como algo “temporal”. Una marea masiva de sargazo cubrió en las últimas horas las principales playas de Utila, generando impacto visual, preocupación social y un fuerte riesgo para la economía turística de la isla, en un episodio que —según reportes preliminares— habría superado la magnitud del evento reciente en Roatán.
La imagen es contundente: las playas que normalmente exhiben una de las costas más limpias y atractivas de Honduras amanecieron cubiertas por densos mantos de algas. La situación alteró de inmediato la experiencia del visitante, afectó recorridos costeros y elevó la tensión entre operadores turísticos, hoteleros y comercios que dependen del flujo constante de viajeros.
Lo ocurrido en Utila se suma al antecedente inmediato en Roatán, donde zonas como West Bay y West End enfrentaron cierres parciales, suspensión de actividades acuáticas, jornadas de limpieza extendidas y un despliegue operativo que dejó claro un punto: el país no está preparado para enfrentar un evento de sargazo a gran escala de forma sostenida.
Biólogos y especialistas ambientales advierten que el sargazo no es el enemigo por sí mismo. En condiciones normales, funciona como un ecosistema flotante que sirve de refugio a especies marinas. El problema aparece cuando se acumula en exceso y se descompone en la costa: ahí libera gases como ácido sulfhídrico, provoca olores fuertes, genera molestias y deteriora la calidad ambiental de las playas, además de afectar directamente el atractivo turístico.
Las causas, según expertos, se relacionan con un patrón global: cambio climático, incremento de la temperatura marina, alteración de corrientes oceánicas y cambios en el equilibrio natural del Caribe. Este fenómeno, lejos de ser una excepción, se está convirtiendo en una nueva normalidad que obliga a replantear políticas públicas, inversión y estrategias de contención.
Aunque se han implementado barreras flotantes y redes en algunas zonas, el volumen de sargazo registrado habría superado la capacidad instalada. En Utila, el desafío se agrava por limitaciones logísticas y por la rapidez con la que el fenómeno cubrió la costa, dejando poco margen de reacción.
En términos económicos, el impacto puede ser inmediato: se reduce la movilidad turística, se cancelan tours, se afectan actividades de buceo, y se deteriora la reputación del destino cuando las redes sociales viralizan imágenes negativas sin contexto. En una industria que depende de percepción y confianza, cada hora cuenta.
Por ello, sectores turísticos y ambientales insisten en la urgencia de una respuesta integral: protocolos nacionales de emergencia para Islas de la Bahía, inversión en equipos permanentes de recolección, monitoreo satelital, coordinación con municipalidades, y campañas de comunicación inteligente que informen sin destruir la imagen del destino.
En este escenario, el periodismo digital tiene un papel de alto impacto: visibilizar el problema con datos, exigir soluciones, orientar a la población y al visitante con información verificada, y mantener presión pública para que la respuesta institucional no sea improvisada ni tardía. Cuando el Caribe se cubre de sargazo, el daño no es solo ambiental: es reputacional, económico y humano. Utila está hoy en el centro de una alerta que Honduras no puede ignorar. –Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

