Tegucigalpa, Honduras.- La capital despertó bajo una consigna urgente: cerrar el paso al dengue antes de un nuevo brote masivo. Con una jornada intensiva de fumigación en la colonia Los Pinos, autoridades municipales activaron este fin de semana una ofensiva interinstitucional orientada a frenar la expansión del zancudo transmisor en sectores con mayor incidencia.

En la primera fase fueron intervenidas cerca de 8,000 viviendas, marcando el inicio de una estrategia que avanzará hacia la colonia Villanueva, zona colindante donde los registros epidemiológicos reflejan un alto número de contagios. La meta es clara: anticiparse al repunte estacional con acciones contundentes, visibles, medibles.

La campaña, denominada “El dengue no espera, actuemos ya”, articula esfuerzos de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), la Secretaría de Salud de Honduras, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), la Región Metropolitana de Salud, además del Congreso Nacional de Honduras. La coordinación busca un impacto inmediato en las zonas críticas, donde el mosquito encuentra condiciones propicias para reproducirse.

La intervención no se limita a la nebulización. Incluye operativos de limpieza comunitaria, eliminación de criaderos, aplicación de pruebas rápidas para detectar el virus, además de entrega de medicamentos para menores, adultos diagnosticados. La estrategia integra prevención, diagnóstico oportuno, respuesta médica temprana.

El alcalde Juan Diego Zelaya enfatizó que la batalla contra el dengue exige corresponsabilidad social. “Tenemos un enemigo común: el zancudo transmisor. Acompañaremos a cada familia, pero la comunidad debe eliminar criaderos en patios, techos, recipientes”, expresó, subrayando que la disciplina doméstica es decisiva para cortar la cadena de transmisión.

Las cifras del 2024 encendieron las alarmas: 38,000 casos reportados en la capital, un dato que revela la magnitud del desafío sanitario. El recuerdo de hospitales saturados aún pesa en la memoria colectiva. Esa experiencia impulsa ahora una respuesta preventiva con despliegue territorial acelerado.

Las autoridades coinciden en un punto estratégico: prevenir es más eficaz que reaccionar ante un brote extendido. Fumigar cuando la curva ya se disparó resulta insuficiente. El mensaje es directo, sin matices: eliminar depósitos de agua estancada, mantener entornos limpios, permitir ingreso de brigadas sanitarias puede marcar la diferencia entre control epidemiológico o crisis hospitalaria. Redacción Ruth Corrales.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!