El Volcán de Fuego ha mostrado un incremento en su actividad explosiva desde el miércoles 25 de febrero de 2026, según el boletín especial emitido por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) de Guatemala.

El fenómeno ocurre en el suroeste del territorio guatemalteco, donde se han registrado hasta 15 explosiones por hora, lo que ha motivado a las autoridades a emitir recomendaciones de seguridad para residentes y turistas en un radio de 15 kilómetros.

El Volcán de Fuego posee un récord de erupciones devastadoras en la historia reciente de Guatemala. El 3 de junio de 2018, una erupción generó flujos piroclásticos que devastaron la comunidad de San Miguel Los Lotes y dejaron cientos de víctimas y desaparecidos.

En 1974, otra erupción masiva cubrió de ceniza gran parte del país, lesionando gravemente la agricultura. El monitoreo actual se mantiene en niveles intensivos porque sus registros de explosividad se remontan al siglo XVI, según el mismo INSIVUMEH.

De acuerdo con la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (SE-CONRED), el volcán mantiene entre 5 y 15 explosiones por hora, un rango que coincide con el comportamiento reportado durante el segundo semestre de 2025.

Sin embargo, los sensores han identificado un aumento en el aporte de gas y magma en zonas poco profundas, elevando columnas de gas y ceniza hasta 5,000 metros sobre el nivel del mar. Inspecciones con drones han corroborado que el material expulsado mantiene altas temperaturas y una incandescencia visible, lo que indica magma cercano a la superficie.

Zonas turísticas y agrícolas bajo amenaza directa

El INSIVUMEH advirtió que el turismo de montaña resulta especialmente vulnerable, ya que la expulsión de fragmentos puede alcanzar áreas frecuentadas por visitantes, como “El Camellón” y la Meseta junto al volcán Acatenango.

La posibilidad de lesiones graves o quemaduras se considera alta si los excursionistas ignoran las restricciones. Además, se han registrado avalanchas incandescentes que recorren entre 300 y 1,000 metros, afectando barrancas como Ceniza, Seca-Santa Teresa, Taniluyá y Trinidad.

Incremento de riesgo para la temporada de lluvias y efectos ambientales

El INSIVUMEH ha indicado que la acumulación de sedimentos en las laderas podría derivar en lahares de grandes dimensiones durante la próxima época lluviosa, fenómeno capaz de desplazar grandes volúmenes de lodo y escombros volcánicos. La temporada seca eleva el peligro de incendios forestales, ya que los fragmentos incandescentes pueden iniciar focos ígneos en los alrededores de la montaña.

En respuesta a estos riesgos, la SE-CONRED estableció directrices para la población, instando a la evacuación de las zonas peligrosas, el uso de mascarillas para prevenir daños respiratorios por ceniza fina y la protección de suministros de agua y cultivos. La ceniza puede contaminar depósitos y dañar la producción agrícola, con repercusiones socioeconómicas en la región.

La actividad eruptiva actual, monitoreada con drones, ha permitido identificar que el material reciente conserva una incandescencia persistente, dato clave para entender el comportamiento superficial del magma durante este episodio.

SE-CONRED recomienda a las comunidades ubicadas en un radio de 15 kilómetros y a la población en general:

  • Uso de mascarilla: Para protegerse de la ceniza fina que puede contaminar agua y cultivos.
  • Vigilancia de lahares: Ante la acumulación de material en las barrancas, podrían generarse flujos de lodo (lahares) con la llegada de las lluvias.
  • Información oficial: Atender únicamente los boletines emitidos por CONRED e INSIVUMEH.

Reseña histórica de un gigante activo

El volcán de Fuego es reconocido internacionalmente como uno de los más activos del mundo. Con registros históricos que datan de 1524, ha tenido erupciones violentas de forma cíclica.

El evento más trágico de la historia reciente ocurrió el 3 de junio de 2018, cuando una erupción masiva generó flujos piroclásticos que sepultaron comunidades enteras. La vigilancia actual busca prevenir desastres mediante la detección temprana de anomalías como las descritas en este último boletín. Con información de Infobae.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!