Tegucigalpa, Honduras.- La crisis de violencia contra la mujer vuelve a encender las alarmas en Honduras. La directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Migdonia Ayestas, confirmó que el país acumula 36 muertes violentas de mujeres en lo que va de 2026, una cifra que expone la urgencia de replantear la estrategia de seguridad ciudadana.

La académica sostuvo que el país requiere una política pública integral en materia de seguridad, sustentada en el modelo de seguridad ciudadana, con cooperación real entre instituciones estatales junto a sociedad civil. “Se necesita articulación efectiva, coordinación permanente, compromiso compartido”, enfatizó, al advertir que la fragmentación institucional debilita la respuesta frente al delito.

Ayestas subrayó que las organizaciones sociales no deben percibirse como adversarias de los entes de seguridad, sino como un brazo aliado clave para fortalecer capacidades comunitarias. Desde su perspectiva, el abordaje no puede limitarse al control, la coacción o la reacción ante el crimen; debe anticiparse al riesgo mediante prevención estructural.

En ese contexto, remarcó la relevancia de educar a la población sobre los factores de riesgo, promoviendo formación preventiva en escuelas, hogares e iglesias. La especialista insistió en que la seguridad es corresponsabilidad colectiva, donde cada sector tiene un rol activo en la construcción de entornos protectores para niñas, adolescentes junto a mujeres.

El llamado también incluyó fortalecer procesos de rehabilitación junto a reinserción social, especialmente para personas vinculadas al consumo de alcohol o drogas, así como para quienes han incurrido en conductas delictivas. “Una sociedad que aspira a la paz debe apostar por la reinserción efectiva”, puntualizó. Redacción Ruth Corrales.

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