Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — Una compleja tormenta económica internacional combinada con presiones internas está provocando un encarecimiento sostenido de la canasta básica en Honduras, fenómeno que comienza a sentirse con mayor intensidad en los hogares, mercados populares, cadenas de distribución alimentaria.
El aumento no responde a una sola causa. Combustibles más caros, volatilidad en materias primas, encarecimiento logístico, presión cambiaria conforman un escenario que analistas califican como una cadena de impactos económicos simultáneos capaz de empujar al alza el costo final de alimentos esenciales.
Uno de los factores más visibles es el incremento del diésel, combustible clave para la movilización de carga en todo el país. En apenas dos años el precio pasó de 80.70 lempiras en 2024 a 91.30 lempiras en 2026, un salto cercano al 13.1 %, presión directa sobre transportistas, productores agrícolas, distribuidores.
Cada incremento en combustible se traslada inevitablemente al consumidor final. Desde el transporte de granos hasta la distribución de verduras, carne o lácteos, toda la cadena alimentaria depende del costo energético.
A esta presión se suma la dinámica global del petróleo. El crudo Brent ha experimentado un repunte cercano a 22.86 dólares por barril, equivalente a 25 %, encareciendo tanto el transporte terrestre como el marítimo. En economías altamente dependientes de importaciones alimentarias, como la hondureña, estos cambios globales impactan con rapidez.
Sin embargo, el golpe más severo emerge en la logística portuaria. Problemas operativos, demoras en atraque de buques en Puerto Cortés, principal punto de comercio exterior del país, han disparado los costos de manejo de carga. El precio por tonelada métrica pasó de 1.46 dólares en 2024 a 14 dólares en 2026, una escalada superior al 500 % que impacta directamente la estructura de precios de productos importados.
En paralelo, los mercados internacionales de granos atraviesan un periodo de volatilidad. En los últimos seis meses, los futuros del trigo en Estados Unidos aumentaron alrededor de 35 dólares por tonelada métrica, lo que representa una subida cercana al 25 %. Para Honduras, donde la totalidad del trigo es importada, esta variación repercute inmediatamente en el costo de harina, pan, pastas, productos derivados.
El comercio marítimo también registra presiones. Los fletes internacionales presentan incrementos aproximados del 26 % en 2026, elevando el costo de cada contenedor que llega a los puertos nacionales. A ello se suma el deslizamiento del lempira frente al dólar, acumulando alrededor de 7.4 % entre enero de 2024 febrero de 2026, lo que encarece automáticamente todas las importaciones.
En el ámbito interno, el ajuste anual del salario mínimo también genera efectos en la estructura productiva. Aunque representa un avance social importante para miles de trabajadores, implica ajustes en costos operativos para empresas de producción agrícola, transporte, comercio alimentario, lo que puede reflejarse parcialmente en el precio final al consumidor.
Economistas advierten que el escenario actual responde a una convergencia de presiones económicas globales e internas, fenómeno que podría mantenerse durante varios meses si continúan las tensiones en mercados energéticos, logísticos, agrícolas. Redacción Laura V.V.
