Tras los test de pretemporada en Barcelona y Sakhir, los dos fines de semana de Melbourne y Shanghái han ofrecido una imagen más clara de las ventajas y los límites de esta nueva Fórmula 1, a los que se intentará dar respuesta en una reunión durante los próximos días entre la FIA y los equipos. Una oportunidad útil para examinar a fondo qué ha funcionado y qué, por el contrario, requiere intervenciones específicas.
Tal y como se esperaba, las dos primeras carreras de la temporada han confirmado que la gestión de la energía es el elemento determinante para evaluar no solo la cantidad, sino también la calidad de la acción, algo que está dividiendo a quienes viven la Fórmula 1 desde dentro, como los pilotos.
Mientras que Max Verstappen, como purista del automovilismo, continúa su batalla contra la nueva era de la F1, llegando a calificar las normas como «una broma», Lewis Hamilton, por su parte, ha dicho que hasta ahora ha tenido los mejores duelos que ha vivido en la Fórmula 1 desde su debut. Aquí, sin embargo, hay que hacer una distinción: por un lado los pilotos han recibido mal las nuevas unidades de potencia, pero por otro las normas sobre el chasis han convencido a casi todos.
Menos carga aerodinámica, coches más sencillos y divertidos de conducir, menos rígidos y menos sensibles al rebufo. En este aspecto, de hecho, incluso los pilotos más escépticos han compartido opiniones positivas. Pero el problema es que todo sigue condicionado por la gestión energética.
Dependiendo del tipo de circuito los duelos tenderán a cambiar. En Melbourne hubo 120 adelantamientos, casi el triple que el año pasado: un dato que la Fórmula 1 ha celebrado, aunque muchos adelantamientos fueron el resultado de continuos intercambios de posición debidos al simple hecho de que uno u otro piloto se quedaba sin energía, perdiendo velocidad o sin poder acelerar como hubiera querido.
Australia sin duda llevó ese fenómeno al extremo, no solo porque era posible recuperar menos MJ, tanto en la clasificación como en carrera, sino también por la presencia de dos rectas consecutivas que han amplificado la dinámica de los adelantamientos y contraataques. Una situación artificial que no es inusual en la F1, porque a veces también ocurría con el DRS, pero que la gestión de la energía ha acentuado todavía más. Con información de Motorsport.
¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!
