Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La voz de la doctora Suyapa Figueroa irrumpe con fuerza en medio de una crisis sanitaria que golpea sin tregua a miles de pacientes en Honduras. La ex titular del Colegio Médico alerta sobre un colapso estructural del sistema público, exige una intervención inmediata capaz de frenar el deterioro progresivo que amenaza el derecho fundamental a la salud.
Desde el epicentro de esta tormenta, el Hospital Escuela se convierte en símbolo de una red hospitalaria debilitada. Figueroa describe un escenario crítico marcado por abandono presupuestario, déficit operativo además de una alarmante desorganización del recurso humano. De un presupuesto de 1,500 millones de lempiras destinados a planillas, apenas 500 millones llegan al personal médico además de enfermería, lo que evidencia un desequilibrio financiero con impacto directo en la atención.
La especialista denuncia una estructura inflada por personal supernumerario vinculado a intereses políticos, lo cual erosiona la eficiencia hospitalaria. “Se priorizan compromisos ajenos a la salud pública”, advierte, señalando un patrón repetitivo que debilita cada intento de mejora institucional.
En paralelo, resurge la sombra de la corrupción sistémica. La desaparición de 64 millones de lempiras en medicamentos profundiza la desconfianza ciudadana, mientras la falta de rendición de cuentas perpetúa un modelo opaco. Figueroa sostiene que este problema no distingue administraciones: “es una cadena que se arrastra sin ruptura real”.
Más allá de la visible mora quirúrgica, la experta advierte que esta representa apenas una fracción del problema. El verdadero desafío radica en un sistema fragmentado, sin planificación estratégica ni control efectivo de costos. En ese sentido, urge implementar auditorías transparentes, establecer precios de referencia para insumos médicos, además de garantizar trazabilidad en cada compra.
Uno de los puntos más sensibles de su análisis es el rechazo a la tercerización de servicios. Figueroa lanza una advertencia contundente: avanzar en ese camino abre la puerta a una privatización encubierta del sistema sanitario, debilitando aún más la capacidad del Estado. “No se puede convertir la salud en negocio”, Puntualizó. Redacción Wendoly .V.
