Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La economía familiar enfrenta una nueva sacudida tras el anuncio oficial de la Secretaría de Energía, que confirmó un fuerte incremento en los precios de combustibles vigente desde el lunes 30 de marzo al 5 de abril de 2026, con alzas que alcanzan hasta los 13 lempiras por galón, impulsadas por tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
El ajuste coloca a la gasolina súper en 127.48 lempiras, tras un aumento de 6.80 lempiras, mientras la gasolina regular sube a 112.07 lempiras, con un incremento de 5.72 lempiras. En paralelo, el diésel escala a 118.09 lempiras, reflejando un alza de 9.83 lempiras, cifra que golpea directamente al transporte de carga, alimentos, servicios básicos.
El impacto más agresivo recae sobre el queroseno, cuyo precio se dispara a 125.67 lempiras, con una subida de 13.82 lempiras, elevando la presión en sectores vulnerables que dependen de este combustible para uso doméstico.
En contraste, el GLP doméstico se mantiene en 238.13 lempiras gracias al subsidio estatal, una medida que busca contener el malestar social. Sin embargo, el GLP vehicular registra un leve incremento de 1.60 lempiras, situándose en 48.68 lempiras.
Detrás de este nuevo golpe energético emerge una crisis internacional de alto impacto: el conflicto en Oriente Medio tras la ofensiva de la alianza entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha encendido las alarmas en el mercado global. La región alberga el estratégico Golfo Pérsico, clave en la producción de petróleo, además del crítico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Su control actual, bajo tensión militar, amenaza el flujo energético global, elevando los precios de forma inmediata.
¿Qué significa esto para Honduras? Expertos advierten un efecto dominó: aumento en costos de transporte, encarecimiento de alimentos, presión inflacionaria, menor poder adquisitivo. La crisis no solo se siente en las estaciones de servicio, también en cada hogar.
Ante este escenario, analistas recomiendan optimizar consumo energético, fomentar movilidad compartida, impulsar energías alternativas, además de fortalecer políticas públicas orientadas a la estabilidad de precios. El reto no solo es inmediato, también estructural. Redacción Laura V.V.
