Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — En medio de una escalada global sin precedentes, el subsidio estatal del 50% emerge como un escudo temporal frente al impacto de los combustibles sobre la canasta básica, aunque expertos advierten que el alivio podría desvanecerse si persiste la presión internacional sobre el petróleo.
El defensor de los consumidores, Adalid Irías, alertó que el incremento del crudo —impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente— ha elevado cerca de un 57% el precio del barril desde inicios de marzo, golpeando de forma directa la economía doméstica. Este fenómeno, explicó, repercute en cada engranaje productivo, desde el transporte hasta la distribución de alimentos.
“El país opera sobre una estructura dependiente del diésel. Esta semana el ajuste superó los 10 lempiras, pero sin subsidio el impacto habría duplicado esa cifra”, detalló Irías, al subrayar que el respaldo estatal ha logrado contener parcialmente la inflación en bienes esenciales.
Sin embargo, el panorama proyecta riesgos. La presión sobre los carburantes ya condiciona una inflación estructural que amenaza con encarecer no solo alimentos, sino también servicios básicos, transporte e insumos agrícolas. La cadena es clara: mayores costos de producción derivan en precios finales más altos para el consumidor, quien absorbe el peso total del sistema.
El defensor advirtió que la situación podría volverse financieramente insostenible para el Estado, especialmente ante incrementos semanales en los derivados del petróleo. En ese contexto, planteó la urgencia de activar estrategias multisectoriales que reduzcan la dependencia energética.
Entre las soluciones destacan el impulso a energías renovables, incentivos a la producción local para disminuir importaciones, así como acuerdos entre Gobierno, empresa privada y sociedad civil para compartir la carga económica. Además, recomendó a la población adoptar medidas de eficiencia energética y consumo responsable como mecanismo inmediato de defensa.
Irías también hizo un llamado directo al sector empresarial para asumir un rol activo en la contención de precios, evitando trasladar de forma automática los incrementos al consumidor final, quien ya enfrenta una creciente presión sobre su poder adquisitivo. Redacción Laura V.V.
