Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, lanzó una alerta directa ante un verano extremo que amenaza con racionamientos severos de agua potable en la capital hondureña, en un contexto marcado por altas temperaturas, baja precipitación acumulada, presión creciente sobre el sistema hídrico urbano.
Con un mensaje firme, el edil instó a la población a adoptar una cultura inmediata de ahorro, subrayando que la situación podría agravarse si no se registran lluvias en las próximas semanas. “Este verano no será fácil”, advirtió, elevando el tono de urgencia en medio de un escenario que ya impacta a miles de hogares.
Durante una jornada orientada a fortalecer la respuesta institucional, Zelaya participó en la entrega de 510 tanques de almacenamiento de agua destinados a centros educativos, una medida que busca garantizar condiciones sanitarias básicas en plena temporada seca. La acción forma parte de una estrategia preventiva ante la creciente escasez del recurso hídrico.
El alcalde reconoció que el panorama para este año es complejo, anticipando que los cortes de agua podrían intensificarse si la sequía persiste. En ese sentido, insistió en prácticas domésticas clave: cerrar la llave al cepillarse, reutilizar agua en labores del hogar, optimizar cada litro disponible, medidas que, aunque simples, pueden generar un impacto colectivo significativo.
Uno de los datos más críticos revelados por la administración municipal es que alrededor del 40 % del agua se pierde por fugas en tuberías obsoletas, una debilidad estructural que agrava la crisis. Según Zelaya, la reparación de estas fugas permitiría recuperar casi la mitad del caudal perdido, incrementando de forma inmediata la disponibilidad del recurso sin necesidad de nuevas fuentes.
El edil explicó que gran parte de la red de distribución supera los 50 años de funcionamiento, lo que hace urgente una modernización integral del sistema hídrico. En esa línea, adelantó que para 2027 se prevé el inicio de trabajos de rehabilitación con apoyo del gobierno de Japón, enfocados en sustituir infraestructura deteriorada.
A mediano plazo, la administración proyecta una mejora sustancial con la entrada en operación de la represa San José en 2028, infraestructura clave que podría abastecer a más de 300 mil habitantes, reduciendo la presión sobre las fuentes actuales. No obstante, expertos coinciden en que sin una gestión eficiente del recurso existente, incluso nuevas represas enfrentarán limitaciones.
El llamado del alcalde no solo apunta a la acción ciudadana, sino a una reflexión colectiva sobre el uso responsable del agua en un contexto de cambio climático, crecimiento urbano acelerado, vulnerabilidad hídrica estructural. Redacción Ruth Corrales.
