Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La incertidumbre golpea con fuerza al tejido productivo nacional. El representante de la Asociación Nacional de la Mediana y Pequeña Industria de Honduras (ANMPIH), Efraín Rodríguez, lanzó una advertencia contundente: la falta de aprobación del nuevo salario mínimo mantiene en vilo a miles de empresas que ya enfrentan una creciente carga retroactiva desde enero.
El retraso normativo no solo prolonga la espera, también dispara un efecto silencioso pero devastador: el incremento de un pasivo laboral acumulado, obligación legal que deberá cumplirse una vez se oficialice el ajuste salarial. Este escenario coloca a las Mipymes en una posición crítica, con márgenes reducidos, flujo de caja limitado, además de presión operativa constante.
“Avanzamos en la segunda quincena de abril sin una resolución clara. La ley obliga a pagar el ajuste desde enero, lo que genera una acumulación difícil de sostener”, advirtió Rodríguez, subrayando el impacto directo sobre la estabilidad financiera del sector.
El panorama se agrava ante una inflación superior a lo proyectado, que ya rebasa el 6%, lo que abre la puerta a demandas de incrementos salariales entre 8% a 10%, cifras que podrían resultar inviables para muchas unidades productivas. En un entorno económico sin dinamismo sólido, asumir estos porcentajes implicaría comprometer la sostenibilidad de negocios clave para el empleo nacional.
La preocupación del sector empresarial apunta también al ámbito político. Desde ANMPIH se exige al Congreso Nacional priorizar soluciones estructurales sobre disputas partidarias, acelerando una decisión que permita reducir la incertidumbre, estabilizar costos, proteger empleos.
El desafío no es menor: se trata de evitar una crisis laboral silenciosa que podría traducirse en cierres masivos, desempleo, contracción económica. La decisión que se tome en las próximas semanas marcará el rumbo del sector productivo en lo que resta del año. Redacción Laura V.
