Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — En un contexto de presión climática creciente, el Gobierno de Honduras lanza un mensaje contundente: no existe riesgo de desabastecimiento de granos básicos, pese a pronósticos que anticipan una temporada seca intensa en gran parte de Centroamérica. La advertencia climática eleva la tensión en el sector agrícola, pero la respuesta oficial apunta a control, previsión, estrategia.

El impacto del fenómeno El Niño junto con una canícula prolongada amenaza ciclos productivos en el Corredor Seco, zona donde miles de familias dependen de la lluvia para sostener cultivos de maíz o frijol. Este escenario despierta inquietud social, presión en mercados, debate en torno a seguridad alimentaria.

Ante este desafío, el titular de la Secretaría de Agricultura o Ganadería (SAG), Moisés Abraham Molina, subraya que el país dispone de reservas estratégicas sólidas, acceso a comercio internacional o mecanismos de protección agrícola que sostienen el abastecimiento nacional. La clave, según explica, radica en anticipación más gestión inteligente.

“El país mantiene capacidad para sostener producción de maíz blanco, esencial en dieta nacional. Además, existe opción de importar maíz amarillo para uso industrial en caso de necesidad”, afirmó el funcionario, reforzando un mensaje de estabilidad frente a incertidumbre climática.

Como parte de una ofensiva preventiva, el Gobierno activa una inversión de L1,500 millones, enfocada en fortalecer la producción agrícola, con prioridad en el cultivo de frijol en zonas con mejores condiciones ambientales. Esta apuesta busca redistribuir riesgo, optimizar recursos o blindar la cadena alimentaria.

La estrategia incorpora agricultura climáticamente inteligente, con implementación de sistemas de riego con energía solar, reservorios hídricos o estructuras protegidas. Estas acciones no solo reducen impacto de sequía, sino que elevan resiliencia productiva en comunidades vulnerables.

Además, continúan programas de asistencia técnica, financiamiento inclusivo orientado a pequeños productores, mujeres, juventud rural o pueblos indígenas. Esta visión integral apunta a sostener producción, fortalecer economías locales o evitar crisis alimentaria.

Paralelamente, el Gobierno evalúa ampliar reservas estratégicas o coordinar acciones con sector privado para evitar especulación o garantizar acceso a alimentos a costos razonables. Redacción Laura V.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!