Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com.- La capital hondureña entra en un escenario crítico de vigilancia climática ante el impacto del fenómeno de El Niño, que provocará una notable reducción de las precipitaciones durante este año. Autoridades del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) advierten que el comportamiento del clima se tornará más seco de lo habitual, generando presión directa sobre el abastecimiento de agua en la ciudad.
El director de Cenaos, Francisco Argeñal, confirmó que entre mayo, junio e incluso julio se proyectan lluvias por debajo del promedio histórico, lo que coloca a Tegucigalpa como una de las zonas más vulnerables del país. “El promedio anual de lluvia en la capital oscila entre 800 a 1,000 milímetros, pero este año, bajo la influencia de El Niño, se estima una reducción cercana al 30%”, detalló.
Este descenso representa un golpe significativo para el equilibrio hídrico urbano, elevando el riesgo de escasez de agua potable, reducción de niveles en represas y mayor presión sobre el sistema de distribución.
Ante este panorama, la Alcaldía Municipal del Distrito Central activó un comité técnico permanente que evaluará en tiempo real las condiciones climáticas, con el objetivo de emitir alertas preventivas y ajustar estrategias de abastecimiento en función del comportamiento atmosférico.
Las autoridades han reforzado el llamado a la población para adoptar una cultura de ahorro de agua, especialmente en un contexto donde el consumo doméstico se convierte en factor clave para evitar una crisis mayor. Como parte de las medidas, se han establecido nuevos ciclos de distribución: las colonias abastecidas por la represa El Picacho recibirán agua cada cinco días; las de Los Laureles, cada tres días y medio; y las de Concepción, cada cuatro días.
Expertos en gestión ambiental advierten que este escenario obliga a replantear la llamada economía del agua, promoviendo hábitos responsables, control del desperdicio y planificación doméstica del consumo. El riesgo no solo es climático, sino también social, debido al impacto directo en la calidad de vida de miles de familias capitalinas.
El monitoreo constante del clima se vuelve ahora una herramienta estratégica para anticipar crisis, mientras la capital se prepara para un periodo donde el agua se convierte en el recurso más valioso y limitado. Redacción Omar Z.
