En el Four Seasons de Madrid hay dos grupos de periodistas esta mañana. Una espera a Tom Holland, que está en la ciudad junto a Zendaya promocionando la última entrega de Spiderman. La otra espera a Luka Dončić. Dos megaestrellas en el mismo hotel, dos mundos completamente distintos. Holland entra a cada evento como si fuera el rey; Dončić aparece en silencio, habla bajito, sonríe con timidez y parece no terminar de creerse lo que es. Que es, por si alguien lo duda, el jugador que a los 25 años ya acumula seis temporadas All-Star en la NBA, un MVP de las Finales de Conferencia y es, junto a LeBron James en los Lakers, el líder de una franquicia histórica

«Aquí es donde casi todo empezó», dice cuando le preguntamos cómo se siente al volver. Y no exagera. Luka Dončić llegó a Madrid con 13 años desde Liubliana, hijo de Saša Dončić, exjugador profesional esloveno. El Real Madrid lo fichó en 2012 y lo integró en su cantera, donde en seguida quedó claro que aquello no era un jugador prometedor más. Con 16 años debutó en la ACB. Con 17 se convirtió en el jugador más joven en marcar 100 puntos en la liga española. Con 18 fue elegido MVP de la Euroliga y campeón con el Madrid, convirtiéndose en el jugador más joven en conseguir ambos hitos en la historia de la competición. Cuando pasa por delante del pabellón donde entrenó de niño, algo le cambia la mirada. «Es genial verlo», dice, y en su tono no hay nostalgia calculada sino algo mucho más genuino.

Le preguntamos si al pisar Madrid siente que vuelve a ser el chaval de 13 años o si lo hace como estrella de los Lakers. Se queda un momento en silencio. «Aquí he pasado muchos recuerdos. Es muy bonito volver.» No hay más. Dončić es así: cuando tiene algo que decir, lo dice. Cuando no, no adorna.

La campaña de estas últimas, Bad Luca, Nice Shoes, no es un personaje construido por un departamento de marketing: es él, el que aparece en la cancha con cara de pocos amigos y mueve a los rivales como si jugara al ajedrez. «En la pista cambio un poco. Normalmente soy más tranquilo, pero la competición me hace hacer eso.» Las Jordan Luka 5 están diseñadas precisamente para eso: para controlar el ritmo, cambiar la velocidad, jugar con los tiempos del rival. «Han hecho la suela para acelerar y desacelerar. Los dos juntos hemos llegado a hacer esta zapatilla.» Le preguntamos qué pasaría si Jordan le diera un cheque en blanco para diseñar la que él quisiera. La respuesta llega sin dudar: rojas. Las rojas son las que más le gustan.

Le preguntamos qué le dio el Real Madrid que difícilmente habría encontrado en otro lugar. «Sobre todo baloncesto. Pero también fui al colegio aquí y aprendí muchísimas cosas.» Y cuando le pedimos que piense en el Luka de 13 años y nos diga qué imaginaba sobre el éxito que hoy sabe que no era verdad, responde con una honestidad que desarma: «Mi sueño era jugar en la NBA, jugar con los mejores jugadores. Así siempre soñaba. No sabía que iba a llegar tan lejos, pero creo que me queda mucho camino».

Ahí está todo Dončić. La humildad de quien aún no se ha dado por satisfecho, la elegancia de quien no necesita convencer a nadie. Tom Holland estará firmando autógrafos en la planta de abajo. Luka ya se ha ido. Con información de GQSpain

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!