Tegucigalpa, Honduras.- El sector camaronero hondureño enfrenta uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Las altas temperaturas, cambios extremos en las condiciones climáticas, presión comercial internacional e incremento de costos operativos están generando un impacto directo sobre la producción nacional de camarón, una de las proteínas de exportación más importantes del país.

El director ejecutivo de la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (ANDAH), Javier Amador, advirtió que el panorama para 2026 no muestra señales alentadoras debido al fuerte deterioro que ha experimentado la actividad acuícola en la zona sur del territorio nacional.

Según explicó, el sector aún no logra recuperarse completamente de los efectos acumulados registrados en los últimos ciclos productivos, mientras que el comportamiento climático de este año podría profundizar aún más las pérdidas.

Las condiciones han sido extremadamente difíciles. Hemos enfrentado retrasos importantes en producción, mortalidad elevada asociada a temperaturas históricamente altas, bajos niveles de oxígeno en el agua e incrementos severos en la salinidad”, señaló.

Uno de los factores que más preocupa al rubro es que en algunas zonas del sur del país se han registrado temperaturas cercanas a los 48 grados centígrados, generando estrés biológico sobre los cultivos de camarón, reduciendo rendimiento e incrementando costos operativos.

El dirigente del sector indicó que estas condiciones inevitablemente pasarán factura durante el cierre del ciclo productivo de 2026, estimando una producción inferior respecto a 2025.

A pesar del panorama adverso, Honduras mantiene actividad exportadora hacia mercados internacionales, especialmente Asia, donde continúa existiendo demanda por el camarón hondureño gracias a su calidad, trazabilidad e historial comercial.

Asimismo, Amador rechazó señalamientos sobre presuntas triangulaciones con producto procedente de Ecuador, asegurando que el camarón hondureño mantiene controles que garantizan el origen de exportación.

Sin embargo, reconoció que la industria trabaja simultáneamente en abrir nuevos destinos comerciales para reducir riesgos ante la dependencia de mercados tradicionales.

En el ámbito social, el impacto podría extenderse más allá de las cifras económicas. Las proyecciones del sector indican que aproximadamente 500 empleos podrían perderse si la situación continúa deteriorándose, afectando directamente a unas 6,500 familias vinculadas a la cadena productiva.

El sector camaronero ha sido uno de los motores exportadores más importantes de Honduras durante años, enviando miles de toneladas hacia distintos continentes. No obstante, la combinación entre fenómenos climáticos extremos, barreras comerciales e incertidumbre internacional está obligando a replantear estrategias para sostener la competitividad.  Redacción Laura V

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