Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La reforma energética volvió a encender una de las alarmas más sensibles del país: el temor de que la ENEE sea conducida hacia una privatización silenciosa, sin admitirlo de forma abierta, mediante una arquitectura legal que podría dejar a la estatal con menos mercado, más carga financiera y menor capacidad para competir.
La advertencia fue planteada por el ingeniero Dennis Rivera, académico de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y exfuncionario de la ENEE con amplia experiencia en el Centro Nacional de Despacho, quien sostiene que las reformas al mercado eléctrico podrían favorecer al sector privado mientras la empresa pública queda atrapada en el lado más pesado del sistema.
El debate no es menor. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica sigue siendo una de las instituciones más estratégicas de Honduras, no solo por su papel en la generación, transmisión y distribución de energía, sino porque cualquier decisión sobre su futuro impacta directamente en las tarifas, la industria, las finanzas públicas y la vida diaria de millones de hondureños.
Rivera cuestiona que, bajo el nuevo diseño, ENEE Generación quedaría obligada por diez años a vender su energía únicamente a ENEE Distribución. Esa condición, según su análisis, impediría que la estatal compita por los grandes consumidores industriales y comerciales, precisamente aquellos que representan mayor rentabilidad dentro del mercado eléctrico.
Mientras tanto, los generadores privados sí tendrían espacio para negociar con esos grandes clientes. En términos prácticos, el negocio más atractivo podría desplazarse hacia el sector privado, dejando a la ENEE con una base de consumidores más difícil de sostener financieramente.
El planteamiento abre una pregunta de fondo: si la ENEE pierde acceso a los clientes más rentables y conserva a los usuarios con mayor riesgo de mora, ¿se está fortaleciendo la empresa pública o se está empujando lentamente hacia un deterioro programado?
De acuerdo con Rivera, ENEE Distribución quedaría concentrada en atender al sector residencial y a instituciones públicas con altos niveles de deuda. Ese escenario, advierte, podría profundizar las pérdidas de la estatal, limitar sus ingresos y aumentar la presión fiscal sobre el Estado hondureño.
Otro punto que genera tensión es el uso de la energía hidroeléctrica producida por la ENEE a bajo costo. El experto sostiene que esa energía, lejos de convertirse en una reducción directa para los hogares, podría terminar absorbida por las pérdidas de la distribuidora, mientras el sistema compra energía más cara a generadores privados.
La crítica golpea un nervio ciudadano: el pueblo hondureño quiere saber si una reforma de esta magnitud servirá para bajar costos, mejorar el servicio y proteger a la ENEE, o si terminará consolidando un modelo donde la empresa estatal se queda con los problemas y otros actores capturan las oportunidades.
El debate se vuelve más explosivo con la figura de los comercializadores privados. Rivera advierte que estos actores podrían convertirse en una puerta de entrada para captar, más adelante, no solo grandes consumidores, sino también parte del mercado residencial. Si eso ocurre, la ENEE podría quedar reducida a una estructura con deudas, pérdidas y menos usuarios estratégicos.
La comparación con Hondutel introduce un elemento político de fuerte impacto. Rivera sostiene que el país ya vio antes un libreto parecido: una empresa pública es debilitada, pierde competitividad, se justifica su deterioro y finalmente el mercado rentable pasa a manos privadas, mientras el Estado conserva el peso institucional de una compañía disminuida.
Esa lectura incomoda porque conecta con una memoria nacional de empresas estatales deterioradas bajo promesas de eficiencia. Para muchos hondureños, el riesgo no está solo en la reforma escrita, sino en sus efectos reales cuando el mercado empiece a moverse bajo nuevas reglas.
Las autoridades que respaldan la reforma sostienen que el propósito es modernizar el sector, atraer inversiones y mejorar la eficiencia del servicio eléctrico. Sin embargo, los cuestionamientos técnicos obligan a una discusión más profunda, menos propagandística y más transparente sobre las consecuencias reales para la ENEE y para los consumidores.
También hay dudas sobre las cifras utilizadas para justificar la urgencia de los cambios. Rivera considera que los datos sobre pérdidas económicas de la ENEE podrían estar siendo presentados de forma exagerada para acelerar una reforma que, según su visión, abre el mercado eléctrico a un control privado más amplio.
El problema central es la confianza. Honduras ha escuchado demasiadas veces que ciertas reformas se hacen para salvar instituciones, pero después descubre que los costos quedan en manos del pueblo y los beneficios se concentran en grupos con mejor posición dentro del mercado.
Por eso, el Congreso Nacional, el Gobierno y los actores del sector eléctrico tienen la obligación de explicar con claridad qué límites tendrá la participación privada, cómo se protegerá la ENEE, qué impacto habrá en las tarifas y qué mecanismos impedirán que la estatal termine vaciada de sus clientes más rentables.
La reforma energética puede ser una oportunidad si se diseña con visión nacional, transparencia y protección al usuario. Pero también puede convertirse en una herida institucional si se utiliza como vehículo para trasladar el corazón del negocio eléctrico hacia el sector privado, dejando a la ENEE como una empresa debilitada y políticamente expuesta.
Honduras está frente a una decisión de alto impacto. No se trata únicamente de cambiar reglas del mercado eléctrico; se trata de definir si la energía seguirá siendo un eje estratégico bajo control público fuerte o si el país avanza hacia un modelo donde la privatización no se anuncia, pero se construye paso a paso.
La reforma eléctrica necesita luz pública, debate serio y garantías reales. Cuando una empresa estratégica como la ENEE entra en zona de riesgo, el silencio institucional puede ser tan peligroso como una mala decisión. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

