Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Honduras llega a la segunda mitad de 2026 con una combinación que marcará el rumbo económico del país: más reservas internacionales, mayor disponibilidad de divisas y una inflación que continúa por encima del promedio centroamericano.
La nueva Revisión del Programa Monetario 2026-2027 del Banco Central de Honduras dibuja un escenario de contrastes. Por un lado, la economía crece, el crédito comienza a recuperarse y el lempira registra un menor ritmo de depreciación. Por otro, los precios internos siguen reaccionando con fuerza ante combustibles caros, alimentos importados y desequilibrios monetarios acumulados.
El principal respaldo económico está en las reservas.
Hasta el 16 de julio de 2026, el país había acumulado USD1,261.6 millones en Reservas Internacionales Netas respecto al nivel observado el 27 de enero. Con ello, Honduras alcanzó una cobertura de 6.7 meses de importaciones, un margen relevante frente a la incertidumbre internacional.
Las reservas permiten atender la demanda de dólares utilizada para importar combustibles, medicamentos, alimentos, maquinaria e insumos productivos. También fortalecen la confianza en el sistema financiero hondureño y reducen el riesgo de interrupciones graves en el mercado cambiario.
Las remesas sostienen la posición externa
El ingreso de remesas familiares volvió a ser determinante para la economía hondureña.
Aunque el país continúa comprando en el exterior más bienes de los que exporta, la entrada de dólares enviada por los hondureños residentes fuera del país permitió que la cuenta corriente registrara un superávit durante el primer trimestre de 2026.
Las remesas no solo financian consumo. También respaldan el mercado de divisas, fortalecen las reservas, sostienen pequeños negocios, ayudan al pago de préstamos y permiten que miles de familias cubran alimentos, vivienda, salud y educación.
Esta dependencia, sin embargo, también expone al país a cambios en el empleo, la política migratoria y el crecimiento económico de Estados Unidos.
El lempira reduce su ritmo de depreciación
Uno de los resultados más visibles de la estrategia del BCH ha sido la moderación del deslizamiento cambiario.
Hasta el 15 de julio de 2026, el tipo de cambio acumulaba una variación de 1.46%, muy por debajo del 3.19% registrado durante el período comparable de 2025.
El Banco Central también reportó la eliminación total de los rechazos dentro de la subasta de divisas, facilitando el acceso de empresas y ciudadanos a dólares.
Una menor depreciación del lempira puede ayudar a reducir la presión sobre productos importados. Esto resulta especialmente importante para una economía que depende del exterior para abastecerse de combustibles, materias primas, vehículos, medicamentos y múltiples bienes de consumo.
Para una empresa, disponer de dólares a tiempo puede significar mantener inventarios y evitar atrasos. Para una familia, puede representar una menor velocidad de aumento en algunos productos básicos.
Exportadores esperan reglas más flexibles
El BCH revisa actualmente la Normativa de Repatriación de Divisas, cuyos plazos no habían sido actualizados desde 1994.
El objetivo es flexibilizar las condiciones según el producto exportado y la región de destino, permitiendo que las empresas operen bajo reglas más ajustadas a la realidad del comercio internacional moderno.
La medida podría beneficiar a exportadores agrícolas, industriales y de servicios, siempre que la reforma preserve la transparencia, el ingreso ordenado de divisas y la estabilidad del mercado cambiario.
Este proceso forma parte de una transición gradual hacia un esquema de metas de inflación, dentro del cual la modernización del acceso a divisas aparece como una prioridad.
La inflación sigue encendiendo alertas
El mayor riesgo continúa siendo la inflación.
En junio de 2026, la variación interanual de precios alcanzó 5.83%, superando el promedio regional. El BCH atribuye este comportamiento a la combinación de factores externos, problemas estructurales y altos saldos monetarios acumulados.
Según el diagnóstico institucional, aproximadamente 40% de la inflación histórica estaría relacionada con la emisión monetaria.
Durante los últimos cuatro años, la expansión del dinero habría sido utilizada parcialmente para financiar gasto gubernamental mediante emisión sin respaldo en una producción equivalente. Esa práctica aumenta la cantidad de lempiras en circulación, pero no necesariamente genera más bienes, empleos o crecimiento.
Cuando el dinero aumenta más rápido que la producción, la consecuencia puede aparecer en los supermercados, las tarifas, los alquileres, los servicios y las cuotas crediticias.
El costo de contener la inflación
Para reducir las presiones monetarias, el Banco Central aumentó la absorción de liquidez mediante Operaciones de Mercado Abierto.
Entre diciembre de 2025 y julio de 2026, el crecimiento de la emisión monetaria descendió de 16.5% a 11%. La intervención tuvo un costo acumulado aproximado de L2,007.1 millones hasta el 15 de julio.
A partir de agosto, el BCH aumentará los montos ofrecidos en sus subastas de valores y modificará la tasa de reporto inverso.
La intención es retirar dinero excedente sin aplicar un freno abrupto que paralice el crédito o afecte la producción.
Tasas más bajas reactivan préstamos
La política monetaria acomodaticia ha permitido que las tasas del mercado comiencen a bajar.
Durante los primeros meses de 2026 se observaron reducciones en distintos sectores económicos, mientras los préstamos destinados al agro, los servicios y la industria mostraron una recuperación parcial.
Para las mipymes, una disminución en las tasas puede mejorar el acceso a capital de trabajo. Para los productores, puede facilitar la compra de insumos. Para los hogares, puede significar mejores condiciones para financiar vivienda, vehículos o proyectos personales.
No obstante, la recuperación del crédito debe ir acompañada de educación financiera, capacidad de pago y vigilancia sobre la mora.
Economía hondureña supera el promedio centroamericano
El Producto Interno Bruto de Honduras creció 1.2% durante el primer trimestre de 2026 frente al trimestre anterior, superando el promedio regional de 0.8%.
El consumo privado, la inversión pública y las exportaciones impulsaron la actividad económica, con resultados favorables en agricultura e industrias alimenticias.
Esta expansión confirma la resistencia de la economía hondureña frente al deterioro del escenario mundial. Sin embargo, crecer por encima del promedio regional no elimina los desafíos de empleo, pobreza, informalidad, productividad ni pérdida del poder adquisitivo.
El reto para el BCH será administrar simultáneamente cuatro frentes: inflación, crédito, reservas y tipo de cambio. Cualquier desequilibrio puede trasladarse rápidamente al bolsillo ciudadano.
Honduras dispone de un mayor colchón de reservas, pero la verdadera estabilidad llegará cuando el crecimiento, el crédito y la fortaleza del lempira se reflejen en mejores condiciones de vida. —Redacción Laura V.

