Tegucigalpa, Honduras.- El caso de Angie Peña vuelve a generar preocupación tras el asesinato de Dereck Isaac McNeil James, quien había sido identificado en documentos judiciales como testigo protegido dentro de investigaciones relacionadas con la desaparición de la joven.
La familia Peña Melgares sostiene que el temor ahora se extiende a otras personas que podrían tener información sobre el paradero de Angie. Walter Peña, padre de la joven, aseguró que existen otros testigos que estarían siendo amenazados. “Nosotros tenemos conocimiento que existen otros testigos que están siendo amenazados”, manifestó.
La denuncia coloca sobre la mesa una nueva preocupación: no solo esclarecer qué ocurrió con Angie, sino garantizar que quienes puedan aportar información tengan protección para declarar.
McNeil ya figuraba en el expediente
Dereck McNeil James había sido mencionado anteriormente en documentos judiciales. En 2024 fue identificado como testigo protegido del Ministerio Público y una defensa relacionada con el caso hizo referencia a declaraciones en las que aseguraba haber visto a Angie Peña.
Tras su muerte en Roatán, ese testimonio volvió a cobrar relevancia pública.
No obstante, el asesinato de McNeil no confirma que exista una relación entre su muerte y su condición de testigo. Corresponderá a las autoridades determinar el móvil del crimen y establecer, mediante la investigación, si existe alguna conexión con el expediente de Angie.
Para la familia, sin embargo, el hecho aumenta una preocupación que ya había sido denunciada anteriormente.
Temen que otros testigos guarden silencio
En julio, familiares de Angie señalaron que personas vinculadas presuntamente con estructuras criminales estarían intentando intimidar a testigos e investigadores para dificultar el avance del caso.
La situación podría tener consecuencias importantes para la investigación. En expedientes relacionados con desapariciones, crimen organizado o trata de personas, los testimonios pueden ayudar a establecer vínculos entre individuos, lugares y movimientos que difícilmente aparecen en registros oficiales.
Pero el miedo puede cambiarlo todo.
Una persona amenazada puede decidir no declarar, retractarse o dejar de colaborar con las autoridades. Además, otros posibles informantes podrían optar por mantenerse alejados del proceso ante el temor de sufrir represalias.
Ese es precisamente el riesgo que advierte Walter Peña: que la muerte de McNeil genere un efecto intimidatorio entre quienes todavía podrían aportar información sobre la desaparición.
La familia mantiene la hipótesis de trata
Desde hace más de cuatro años, los padres de Angie han rechazado que la desaparición pueda explicarse únicamente como un accidente marítimo.
La familia sostiene que Angie pudo haber sido víctima de una red de trata de personas y ha afirmado haber recibido información sobre posibles lugares donde la joven habría estado retenida.
Estas afirmaciones corresponden a la hipótesis familiar y a líneas investigativas que deben ser confirmadas mediante pruebas y procedimientos judiciales.
El caso también ha sido relacionado con investigaciones sobre estructuras criminales en Roatán y personas vinculadas a delitos de trata y explotación sexual, elementos que los familiares consideran relevantes para mantener activa la búsqueda.
Más de cuatro años sin respuestas
Angie Peña desapareció el 1 de enero de 2022, cuando se encontraba de vacaciones junto a su familia en West Bay, Roatán.
Desde entonces, Walter Peña y Michelle Melgares han exigido respuestas y han cuestionado la lentitud de las investigaciones, además de reclamar acciones concretas al Ministerio Público y a las instituciones de seguridad.
En los últimos meses, la familia también ha denunciado presuntas irregularidades, intimidaciones y posibles intentos de desacreditar a personas vinculadas con el expediente.
Ahora, el caso enfrenta un nuevo desafío.
La pregunta principal continúa siendo ¿dónde está Angie Peña?, pero tras el asesinato de McNeil surge otra interrogante: ¿pueden las autoridades garantizar la seguridad de quienes todavía tienen información?
Si las amenazas contra otros testigos llegan a confirmarse, protegerlos será fundamental para evitar que nuevas voces sean silenciadas.
En una investigación que lleva más de cuatro años sin respuestas definitivas, cada testimonio podría representar una pieza clave para reconstruir la verdad. Redacción Ruth Corrales
