Cosenza pone bajo presión emergencia sanitaria en HondurasCosenza pone bajo presión emergencia sanitaria en Honduras

El presidente de la Comisión de Salud del Congreso cuestionó el impacto de las medidas extraordinarias y reclamó una conducción permanente para una Secretaría sometida a creciente presión pública.

Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Una frase pronunciada desde las filas del oficialismo elevó el debate sobre la gestión sanitaria en Honduras: Roberto Cosenza no volvería a votar por un decreto de emergencia en Salud si tuviera que decidirlo nuevamente bajo las actuales circunstancias.

El diputado nacionalista, que además preside la Comisión de Salud del Congreso Nacional, sostiene que la herramienta recibió inicialmente su voto de confianza, pero los resultados observados hasta ahora no serían suficientes para concederle nuevamente ese respaldo.

“Si hoy en día fuéramos a votar por un decreto de emergencia, yo no daría el voto para ese decreto”, declaró.

La posición abre un debate político e institucional sobre la efectividad de las medidas extraordinarias adoptadas para enfrentar las necesidades del sistema público.

El reclamo por una conducción exclusiva en Salud

Para Cosenza, uno de los problemas fundamentales está en la conducción cotidiana de la Secretaría de Salud.

El legislador considera que una institución de semejante tamaño, complejidad e impacto social requiere una autoridad concentrada permanentemente en sus operaciones.

“Se necesita una cabeza que esté 24/7 al frente de la Secretaría de Salud”, expresó.

Actualmente, el presidente Nasry Asfura mantiene bajo su conducción la Secretaría de Salud, una decisión tomada desde el comienzo de su administración mientras el sector funciona con el acompañamiento de viceministros y estructuras técnicas.

Cosenza, sin embargo, ha planteado que la cartera debería quedar bajo responsabilidad de una persona con experiencia específica en los procesos técnicos, científicos y administrativos de la institución.

No se trata únicamente de quién ocupa formalmente el cargo. El debate se concentra sobre quién administra diariamente uno de los aparatos públicos más grandes, complejos y sensibles del Estado hondureño.

La crítica toca directamente los resultados

El diputado fue contundente al describir su percepción del sistema.

“Vemos que nuestro sistema de salud está más deteriorado, que nuestro sistema no le está dando respuesta a la población”, manifestó.

Su planteamiento dirige la atención hacia un elemento determinante: una emergencia sanitaria debe ser juzgada fundamentalmente por sus resultados.

Eso incluye la capacidad de ofrecer atención, reducir atrasos, ejecutar recursos, abastecer establecimientos y garantizar que las decisiones extraordinarias terminen convertidas en soluciones visibles para los pacientes.

Desde el Congreso ya existe interés por conocer con mayor detalle la ejecución de esas medidas. La Comisión de Salud ha reclamado información formal sobre el desarrollo del decreto y el destino de recursos relacionados con la atención sanitaria.

El costo de no encontrar respuesta en Honduras

Cosenza agregó un componente especialmente sensible al asegurar que algunos hondureños recurren a países vecinos cuando no encuentran atención suficiente dentro del territorio nacional.

El diputado mencionó específicamente a El Salvador.

“No tendríamos necesidad, si encontráramos respuesta dentro de nuestro sistema, de ir a buscar a países hermanos como El Salvador”, declaró.

Para una familia hondureña, trasladarse fuera del país en busca de servicios médicos puede significar gastos adicionales en transporte, hospedaje, consultas, medicamentos y procedimientos.

Por eso la discusión sobre Salud rebasa los límites del Congreso o del Poder Ejecutivo: termina directamente en el presupuesto, la seguridad y la angustia de los hogares que necesitan atención.

Médicos, autoridades, pacientes ante una misma crisis

Cosenza también dirigió un llamado al Colegio Médico de Honduras para reconsiderar las asambleas mientras pidió a las autoridades alcanzar soluciones capaces de responder al conflicto sanitario.

Las protestas gremiales, los problemas administrativos y las discusiones sobre ejecución presupuestaria convergen sobre el mismo punto: el paciente.

Cada jornada sin consulta o cada procedimiento postergado aumenta el impacto social de una crisis cuya solución requiere acuerdos laborales, capacidad administrativa y decisiones gubernamentales.

La declaración de Cosenza representa así una señal política relevante: la emergencia sanitaria comienza a ser cuestionada desde el mismo bloque político que contribuyó a respaldarla.

El siguiente paso estará en los resultados que pueda demostrar la Secretaría de Salud y en las decisiones que adopte el Ejecutivo sobre la conducción futura de la institución.

Para Honduras, la discusión no se limita a mantener o eliminar un decreto. La verdadera prueba será comprobar si el Estado puede convertir recursos, decisiones extraordinarias y estructuras administrativas en atención efectiva para cada paciente que llega a un hospital esperando una respuesta. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

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