Tegucigalpa, Honduras.- El dinero que envían los hondureños desde el extranjero se ha convertido en uno de los principales pilares de la economía nacional. Sin embargo, la llegada de miles de millones de dólares no garantiza por sí sola más empleos ni un crecimiento sostenido de la producción, advirtió Nancy Ochoa, jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

La académica explicó que Honduras mantiene una fuerte dependencia de las remesas desde hace más de 20 años. Aunque estos ingresos ayudan a numerosas familias a cubrir sus necesidades, considera que el país todavía enfrenta el desafío de convertir ese flujo de dinero en oportunidades económicas que impulsen su desarrollo.

Ochoa señaló que las remesas actúan como un respaldo para la economía, aliviando las dificultades financieras de muchos hogares. No obstante, advirtió que esta dependencia puede restar impulso a la búsqueda de soluciones estructurales para fortalecer la producción nacional y ampliar las oportunidades laborales.

Las cifras compartidas reflejan la magnitud de estos recursos: Honduras habría recibido cerca de 9,000 millones de dólares en remesas durante 2026, con estimaciones que sitúan los ingresos por encima de los 12,000 millones de dólares al finalizar el año.

Para la especialista, estos montos también ponen sobre la mesa la necesidad de construir una economía menos dependiente del dinero enviado por los migrantes y con mayores ingresos procedentes de otras actividades, especialmente las exportaciones.

El sector bancario podría desempeñar un papel determinante en ese proceso. Según Ochoa, alrededor del 95 % de las remesas ingresa a través de instituciones financieras, lo que representa una oportunidad para ampliar la educación financiera y facilitar que las familias receptoras desarrollen hábitos de ahorro e inversión.

Entre las alternativas mencionó el programa Amigos del Migrante, una iniciativa que busca fortalecer las capacidades de quienes reciben estos recursos. La propuesta es impulsar programas similares en más instituciones financieras para que parte del dinero pueda destinarse a emprendimientos y proyectos productivos.

El desafío, explicó, consiste en pasar de una economía que recibe importantes cantidades de dinero desde el exterior a otra que también sea capaz de producir más, exportar y crear puestos de trabajo.

Honduras necesita aprovechar las remesas como una oportunidad para invertir y generar riqueza, sin depender exclusivamente de ellas para sostener el ingreso de divisas y el consumo de miles de hogares. Redacción Laura V

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