Luka Doncic ya es el nuevo líder de los Lakers. Al menos, en solitario: la marcha de LeBron James rumbo a los Sixers deja al esloveno como amo y señor de una plantilla que se ha construido por y para él.

Y, ahora, le toca responder, ya que se adentra en su novena temporada como profesional sin todavía ningún anillo en sus dedos. Estuvo cerca en 2024, todavía con los Mavericks, cuando llevó a la franquicia de Dallas a las Finales, aunque pereció por 4-1 frente a los Celtics, que consiguieron entonces el 18º título de su historia. Eso no le valió a los texanos, al menos a Nico Harrison, que traspasó al base a los Lakers meses después en uno de los traspasos más grandes y sonados de todos los tiempos. También en un error para los anales. Ese día, la historia cambió y Doncic llegó a la ciudad de la luz.

Pero la temporada y media que lleva en los Lakers no ha sido precisamente un camino de rosas. El esloveno arrastró molestias físicas en sus primeros meses y los angelinos cayeron ante los Timberwolves en playoffs, en primera ronda (4-1). Casi peor fue el año pasado, ya que empezó en una forma física brutal pero se lesionó tras un mes de marzo extraordinario y no pudo disputar la fase final, viendo cómo su equipo era liderado por un LeBron de 41 años y el Rey se convertía en el responsable de que avanzara a semifinales de Conferencia. Ahora, la franquicia ha cambiado (y no sólo de manos, que también) y todo el organigrama es para que Doncic lleve la batuta y sea el resto el que baile a su alrededor. Le han entregado las llaves de la entidad, confían ciegamente en su figura y quieren ganar un nuevo anillo que lleve su nombre. Y en ello están.

El equipo angelino ha tenido una serie de bajas este verano además de la de LeBron: Deandre Ayton, Rui Hachimura, Marcus Smart, Luke Kennard y Jaxson Hayes han puesto rumbo a otros lugares buscando nuevas oportunidades y objetivos. Pero también ha habido altas, unas cuantas. Las de Walker Kessler, Quentin Grimes, Sandro Mamukelashvili, Collin Sexton, Jaden Hardy, Ziaire Williams, Kevon Looney, Matisse Thybulle y Cameron Carr. Además de la renovación de Austin Reaves, que firmó por cuatro temporadas y 185 millones de dólares. Así, se consigue defensa, un pívot como Kessler que en teoría debería ser el aliado ideal para Doncic y tiradores abiertos al gusto del esloveno. Y, con la renovación de Reaves, el esloveno y su compañero se consolidan como una de las parejas exteriores ofensivos más importantes y de más talento de toda la NBA. Con información de AS.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!