“Asumir sola un embarazo” en su mayoría producto de la violencia sexual es el mayor secreto a voces que enfrentan cientos de adolescentes nicaragüenses en medio de una sociedad que ha normalizado el problema, sobre todo en las zonas rurales del país.

Nicaragua registra la tasa más alta de embarazos entre adolescentes de Centroamérica: 93 por cada 1,000 jóvenes de 15 a 19 años. Costa Rica, en cambio, tiene cerca de 25. La diferencia entre ambos países es de casi 70 nacimientos por cada 1,000 adolescentes, según datos del Banco Mundial.

El registro ubica a Nicaragua como el país con el indicador más alto de fecundidad adolescente en Centroamérica. La cifra supera a la de Honduras, Guatemala, Panamá, El Salvador y Costa Rica, de acuerdo con las estimaciones más recientes disponibles para 2024.

La comparación regional coincide con las alertas de organismos internacionales. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y otras agencias de Naciones Unidas calcularon que América Latina y el Caribe registró 50 nacimientos por cada 1,000 adolescentes de 15 a 19 años en 2024, por encima del promedio mundial de 39.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que las adolescentes indígenas, afrodescendientes, rurales, con menor nivel educativo o de los hogares con menos ingresos pueden tener hasta cuatro veces más probabilidades de iniciar una maternidad temprana que sus pares urbanas, con mayor escolaridad y recursos.

En el caso de las niñas menores de 15 años, los organismos internacionales vinculan los embarazos con la violencia sexual, las uniones tempranas y las barreras para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva.

El régimen de nicaragua desarticuló durante los últimos años organizaciones feministas, comunitarias y de niñez que ofrecían educación sexual, prevención de la violencia y acompañamiento a adolescentes.

Human Rights Watch señala que las autoridades cancelaron la personería jurídica de más de 5,500 organizaciones desde 2018, mientras defensoras consultadas por el medio nicaragüense Divergentes advierten que esos cierres eliminaron espacios de orientación y protección en zonas rurales.

En paralelo, medios oficialistas promueven el concurso “La Madre Panza”, que entrega premios a mujeres embarazadas sin establecer límites de edad. Las imágenes de sus ediciones muestran la participación de adolescentes.

Nicaragua y Honduras, los extremos de la crisis regional

Después de Nicaragua aparece Honduras, con una tasa de 81 nacimientos por cada 1,000 adolescentes de 15 a 19 años. La diferencia entre ambos países es de 12 puntos.

Ambos son los únicos países centroamericanos que superan el umbral de 80. La distancia con Costa Rica muestra que el descenso regional no ha tenido el mismo ritmo en todos los territorios.

En Honduras, la OPS incluyó la reducción de la fecundidad adolescente entre las prioridades de un proyecto regional que se desarrolla entre 2025 y 2030. El organismo plantea ampliar el acceso a anticonceptivos modernos y fortalecer la atención para adolescentes, con énfasis en poblaciones rurales, indígenas y de menores ingresos. Con información de Infobae

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!