La Comisión de Asuntos Electorales identifica coincidencias entre bancadas para modernizar la transmisión de resultados, mientras la falta de nombramientos en el CNE y TJE continúa condicionando el diálogo legislativo.
Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La modernización del sistema electoral hondureño comienza a tomar forma como uno de los principales asuntos de negociación política en el Congreso Nacional, con la mirada puesta en los comicios generales de 2029.
Las primeras coincidencias giran alrededor de la creación de un Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) institucional y el fortalecimiento de las dos principales instancias electorales: el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE).
El presidente de la Comisión de Asuntos Electorales, Antonio Rivera Callejas, manifestó que estas propuestas cuentan con bastante aceptación en las conversaciones entre las fuerzas políticas, incluido el Partido Liberal.
No obstante, el avance de las reformas enfrenta condicionamientos políticos que evidencian la necesidad de resolver primero las diferencias sobre la integración de los organismos electorales.
Institucionalidad electoral: el desafío de completar los nombramientos
La composición de las autoridades electorales constituye uno de los puntos más sensibles de la negociación.
De acuerdo con Rivera Callejas, la bancada de Libertad y Refundación (Libre) ha condicionado su respaldo a las reformas a que el Poder Legislativo complete los nombramientos pendientes del tercer consejero del CNE o del tercer magistrado del TJE, según corresponda.
El legislador atribuyó a esa bancada una postura de rechazo a respaldar modificaciones mientras no se resuelvan esas designaciones.
El asunto tiene implicaciones institucionales porque la Constitución establece órganos electorales integrados por tres autoridades propietarias, elegidas por el Congreso Nacional mediante mayoría calificada. <escape> </escape>
En octubre de 2026, el Legislativo aprobó disposiciones excepcionales y transitorias relacionadas con el funcionamiento del CNE y el TJE, mientras se formalizan las sustituciones correspondientes. <escape> </escape>
El desafío consiste en evitar que las diferencias entre partidos comprometan la preparación de futuros procesos electorales.
Un TREP permanente frente al modelo de contratación periódica
En el componente tecnológico, el analista Julio Larios propone que el CNE desarrolle y administre una plataforma propia de transmisión de resultados preliminares.
La iniciativa plantea disponer de una herramienta permanente, con capacidad de ofrecer información preliminar aproximadamente 30 minutos después de concluir el escrutinio.
Larios cuestionó que el organismo electoral contrate este servicio cada cuatro años por un monto que, según su estimación, ronda los 45 millones de dólares.
Como alternativa, calculó que desarrollar un sistema institucional podría requerir una inversión aproximada de 12 millones de dólares.
La comparación abre un debate sobre la eficiencia del gasto público, la propiedad tecnológica, el mantenimiento de las plataformas y la capacidad técnica del organismo electoral.
Sin embargo, para evaluar la conveniencia de esa propuesta será necesario conocer estudios de factibilidad, costos de operación, infraestructura, ciberseguridad y mecanismos de auditoría independiente.
Un TREP no sustituye el escrutinio oficial ni la declaratoria de resultados. Su función es proporcionar información preliminar con procedimientos verificables y mecanismos que permitan comprobar la integridad de los datos.
La segunda vuelta sigue dentro de las diferencias políticas
Aunque el TREP y el fortalecimiento institucional aparecen como puntos de coincidencia, la discusión sobre una eventual segunda vuelta continúa entre los asuntos que dividen las posiciones políticas.
Su eventual incorporación exigiría acuerdos sobre el alcance de la reforma, las reglas de aplicación y los cambios legales correspondientes.
Para las elecciones de 2029, el reto no será únicamente introducir nuevas herramientas tecnológicas, sino construir un marco electoral que cuente con legitimidad, claridad normativa y respaldo democrático.
La vigilancia institucional será determinante. El Congreso Nacional deberá transparentar los acuerdos, resolver las vacantes pendientes y explicar cómo se financiaría y auditaría cualquier nuevo sistema de transmisión de resultados.
La modernización electoral solamente tendrá valor si fortalece la confianza pública y garantiza que cada voto sea contado y respetado. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

