Tegucigalpa, Honduras.- La nación observa con expectativa un giro decisivo en el sistema sanitario. El Congreso dio luz verde a un marco legal de emergencia en Salud, medida concebida para enfrentar una realidad que golpea a miles de familias: cirugías en espera, hospitales con carencias, pacientes sin respuesta oportuna. La disposición tendrá vigencia de un año e impulsa acción directa para aliviar la presión sobre la red pública, con énfasis en mora quirúrgica, abasto de fármacos e impulso a la atención hospitalaria estatal.

El decreto, compuesto por 11 artículos, autoriza mecanismos ágiles para contratar servicios médicos, sumar recurso humano especializado e incorporar insumos esenciales. La Secretaría de Salud deberá presentar informes periódicos ante el Congreso, lo que coloca la lupa pública sobre cada paso, cada cifra, cada resultado. La promesa oficial apunta a eficiencia, rapidez, control institucional, en un escenario donde la salud se convirtió en clamor social constante.

Desde la bancada nacionalista se afirmó que la norma no implica cesión del sistema sanitario a entes privados, sino una vía extraordinaria ante una situación crítica. En contraste, voces de Libre manifestaron reservas, al señalar riesgos en la aplicación del decreto, aun cuando el oficialismo sostiene que la red hospitalaria recibió respaldo en la actual administración. El Partido Liberal respaldó la iniciativa, aunque advirtió fiscalización estricta sobre fondos, metas, ejecución real.

El titular del Congreso, Tomás Zambrano, expresó que la medida responde a una crisis palpable en salas, pasillos, listas de espera. Aseguró además control permanente para evitar abusos. La gran pregunta queda abierta: ¿esta acción logrará transformar la experiencia del paciente común o será otro intento atrapado en trámites, cifras, discursos? La respuesta se medirá en camas disponibles, medicinas en farmacia, operaciones realizadas. La Salud pública entra en fase crítica de decisión nacional. Redacción Ruth Corrales.

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