Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Un duro señalamiento diplomático surgió este martes en Washington, cuando el embajador de Argentina ante la OEA, Carlos Bernardo Cherniak, criticó con contundencia la participación del consejero del CNE, Marlon Ochoa, en la sesión extraordinaria convocada para evaluar la transparencia electoral en Honduras. La intervención no solo sorprendió a la delegación hondureña, sino que abrió un nuevo capítulo de tensión internacional a pocos días de las elecciones generales.
Cherniak sostuvo que la presencia de Ochoa resulta controvertida debido a su recordado autorretrato frente al incendio de la Embajada de Estados Unidos en 2017, un episodio que —según el embajador— pone en duda la idoneidad de su rol en un foro que exige estricto compromiso democrático. El diplomático se preguntó públicamente por qué el gobierno no envió a la presidenta del CNE, Ana Paola Hall, encargada directa de conducir el proceso electoral.
El representante argentino alertó que Honduras atraviesa una fase de “tensión política profunda”, lo que vuelve urgente garantizar transparencia real y evitar delegaciones que puedan interpretarse como señales de parcialidad. Señaló que la legitimidad del 30 de noviembre depende, en gran medida, del mensaje que el país proyecte ante la comunidad internacional.
En la mesa del Consejo Permanente participaron además el magistrado del TJE, Mario Morazán; el vicecanciller Gerardo Torres; y el embajador Roberto Quezada. La declaración de Cherniak se suma a varias advertencias de misiones de observación que han pedido reforzar garantías electorales y mejorar la comunicación institucional para evitar crisis postelectorales.
La intervención del embajador dejó en el aire una reflexión clave que ya genera debate nacional: ¿está Honduras enviando a los voceros adecuados en un momento en el que la confianza democrática atraviesa su prueba más delicada?. Redacción Martha C.C.

