Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Honduras presencia este martes un relevo en la conducción del Poder Ejecutivo con la juramentación de Nasry Juan Asfura Zablah, un acto diseñado para proyectar sobriedad, institucionalidad y control político en el inicio de la nueva administración.
La ceremonia se desarrollará en el Congreso Nacional, con un protocolo breve y medido, ante la presencia del cuerpo diplomático, autoridades nacionales y actores clave del sistema político. El retorno del Palacio Legislativo como sede de la investidura presidencial refuerza una narrativa de austeridad republicana y respeto por los símbolos del Estado.
Desde tempranas horas, el centro histórico de la capital se mantiene bajo un esquema de seguridad preventiva, sin paralizar completamente la dinámica urbana. El mensaje que se proyecta es de transición ordenada, con énfasis en estabilidad y continuidad institucional.
Asfura llega al poder con un perfil asociado a la gestión práctica y la disciplina administrativa. Su discurso inaugural, según fuentes de su entorno, será conciso, enfocado en ejecución inmediata, control del gasto y eficiencia del Estado, evitando mensajes extensos o promesas retóricas.
El nuevo mandatario ha delineado una agenda basada en la descentralización, la confianza para la inversión, la optimización del aparato público y el fortalecimiento de relaciones internacionales. Parte central de esa visión es la reducción del número de instituciones estatales, con el objetivo de liberar recursos para áreas críticas como salud y educación, una promesa que será observada con atención por diversos sectores.
Con 67 años, Asfura capitaliza su experiencia como exalcalde del Distrito Central y su trayectoria como empresario, atributos presentados por su equipo como garantía de capacidad ejecutiva y control financiero. Su victoria electoral en noviembre de 2025, con poco más del 40 % de los votos, consolidó un mandato surgido de una competencia cerrada y un electorado exigente.
El Ejecutivo estará acompañado por los designados presidenciales María Antonieta Mejía, Carlos Flores y Diana Herrera, mientras se ultiman los detalles del gabinete ministerial, cuyo anuncio completo se prevé tras la ceremonia oficial y la posterior agenda en Casa Presidencial.
Entre las primeras decisiones estratégicas figuran medidas para mejorar el acceso a medicamentos, agilizar cirugías pendientes y ordenar el gasto público, señales tempranas de una administración que promete resultados medibles desde sus primeros días.
Con la toma de posesión concluye la administración saliente y se inaugura una nueva fase del poder Ejecutivo hondureño, marcada por expectativas altas, vigilancia ciudadana y un entorno regional atento al rumbo que asumirá el país. Redacción Laura V.V.

