Tegucigalpa, Honduras.- En el marco de las celebraciones navideñas, las autoridades municipales del Distrito Central reiteraron el llamado urgente a la población para respetar la ordenanza que prohíbe la venta, compra, distribución y uso de pólvora en la capital, una medida que busca salvar vidas y prevenir accidentes graves, especialmente entre niños y adolescentes, quienes históricamente resultan ser las principales víctimas.

Más allá de las sanciones económicas y decomisos, los cuerpos de socorro y especialistas en salud subrayan que el verdadero objetivo de la prohibición es la prevención. Cada año, el uso irresponsable de pólvora deja un saldo alarmante de personas con quemaduras severas, mutilaciones, incendios estructurales e incluso fallecimientos, tragedias que pudieron evitarse.

“La pólvora no es un juego ni una forma segura de entretenimiento”, advierten expertos, señalando que una sola chispa puede desencadenar consecuencias irreversibles, sobre todo cuando se manipula en entornos familiares y sin medidas de seguridad. Las quemaduras de tercer grado, lesiones permanentes en manos y rostro, así como incendios en viviendas, forman parte de los riesgos más frecuentes.

Las autoridades insisten en que no se debe confundir el peligro con diversión, e invitan a la ciudadanía a optar por alternativas seguras para celebrar la Navidad y el fin de año, priorizando la vida, la integridad física y el bienestar de los seres queridos. Celebrar sin pólvora también es una decisión responsable y consciente.

La Municipalidad del Distrito Central enfatizó que la prohibición continúa vigente y se mantendrán operativos de control y vigilancia en distintos puntos de la ciudad para hacer cumplir la normativa. Sin embargo, recalcaron que la prevención comienza en casa, con decisiones responsables que eviten tragedias irreparables.

“Estas fiestas deben ser motivo de unión y alegría, no de luto. Cuidar a los nuestros es el mayor acto de amor”, concluyeron las autoridades, reiterando su llamado a vivir una Navidad segura, en paz y sin pólvora. Redacción Ruth Corrales

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