Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – El sistema político hondureño ingresó a zona de alto riesgo tras las denuncias atribuidas al exministro José Carlos Cardona, quien —según versiones internas— rompió el pacto de silencio y comenzó a exponer el engranaje que convirtió al Estado en botín. El GANCHO confrontativo es directo: las instituciones no fueron infiltradas, fueron utilizadas conscientemente.
Los señalamientos describen una estructura criminal sostenida, donde empresas fachada, testaferros, contratos amañados y planillas paralelas funcionaron como canales de extracción de recursos, bajo una lógica interna sintetizada en una frase que hoy sacude al poder: LA MITAD PARA EL COMANDATE. Para las fuentes, esa consigna ordenaba lealtades y flujos de dinero.
El conflicto escala al señalar financiamiento político, vinculado en los relatos a la campaña de Rixi Moncada, llevando el caso de administrativo a explosivo. El listado institucional confirma la profundidad del problema: SIT, Gobernación, IP, AMHON, SEDESOL, CONDEPOR, además del Instituto Hondureño de Seguridad Social, símbolo histórico de saqueo e impunidad. El patrón coincide, las prácticas se repiten y el daño se multiplica.
Fuentes cercanas al proceso aseguran que constructoras clave fueron operadas mediante testaferros ligados a viejos casos de corrupción, demostrando que las redes no desaparecieron, se reciclaron. El planillazo reaparece como herramienta central, agravando el impacto financiero y social.
El caso Sedesol trasciende lo judicial y abre una batalla por la narrativa pública. ¿Son culpas individuales o un impacto estructural para partidos y liderazgos? Esa duda domina el debate digital, donde la ciudadanía exige acciones claras, transparencia real y sanciones. En ese punto se lee la reacción de Mel Zelaya, ubicada estratégicamente para blindar su imagen antes de que la percepción social se vuelva irreversible.
El escenario queda abierto. Las investigaciones avanzan, la opinión pública observa, los actores políticos calculan cada movimiento. En este tablero, la batalla decisiva no se libra solo en tribunales, sino en la credibilidad, donde el silencio también condena. Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

