Tegucigalpa, Honduras.- En medio de rumores que encendieron la conversación digital, el ministro de Comunicaciones, José Argueta, salió al paso este lunes para disipar la incertidumbre: el presidente Nasry Asfura no ha ordenado el cierre de las clínicas oftalmológicas abiertas durante la administración anterior. La atención médica continuará, ahora bajo la conducción de médicos hondureños acreditados.

El funcionario fue categórico. “Es fundamental aclarar: los centros no se cerrarán. Existe información sobre un establecimiento que hoy no opera, situación que podría responder a presiones políticas, pero no es una instrucción oficial de la Secretaría de Salud”, afirmó, en un mensaje directo que busca frenar la desinformación.

Actualmente permanecen activos cinco centros: uno en Siguatepeque, dos en Santa Bárbara —Colinas, Arada—, uno en Catacamas además de otro en el Distrito Central. Estos espacios han representado una alternativa vital para miles de pacientes con padecimientos visuales, muchos de ellos de escasos recursos.

Argueta detalló que el proceso en curso implica una transición ordenada hacia talento médico nacional, garantizando la continuidad del servicio sin afectar a la población. La salida de brigadas extranjeras responde a una decisión de política exterior, mientras que la operatividad de los centros recae exclusivamente en la Secretaría de Salud (SESAL).

“El funcionamiento de los centros es decisión además de responsabilidad de la Secretaría de Salud. No se cerrarán”, reiteró el ministro, reforzando un mensaje que apunta a brindar tranquilidad en un contexto de alta sensibilidad social.

El anuncio abre un debate clave: ¿logrará el sistema sanitario sostener la calidad, cobertura, eficiencia bajo personal local? La ciudadanía observa, comenta, exige resultados. En un país donde la salud visual impacta educación, productividad además de calidad de vida, cada decisión pesa.

La continuidad de estas clínicas no solo es un asunto administrativo; representa esperanza para miles de hondureños que esperan cirugías, consultas además de tratamientos oportunos. El desafío ahora será demostrar que la transición fortalece el servicio público, consolida confianza institucional. Redacción Ruth Corrales.

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