Tegucigalpa, Honduras.- Reconstruir Honduras exige más que discursos: requiere empleo digno, inversión productiva, productividad sostenida y una alianza real entre sector público y privado que devuelva la confianza a la economía nacional. Con ese enfoque estratégico, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) reiteró su compromiso de impulsar un nuevo ciclo de crecimiento junto al gobierno entrante de Nasry Asfura.

En un contexto marcado por la incertidumbre económica, la iniciativa privada aseguró que está lista para trabajar de forma responsable, técnica y constructiva, orientando esfuerzos hacia un modelo que priorice la generación de empleo formal como motor del desarrollo social. El Cohep subraya que atraer capital nacional e internacional no es una opción, sino una necesidad urgente para dinamizar la economía.

El empresariado enfatizó que el empleo será prioridad nacional, ya que la inversión es la vía directa para reducir la pobreza, frenar la migración y elevar la competitividad del país. Para lograrlo, Honduras debe fortalecer la seguridad jurídica, mejorar sus indicadores internacionales y elevar el desarrollo humano, factores que hoy pesan en la percepción de los mercados.

“El empleo digno y formal debe ser la base para combatir la informalidad, la desigualdad y la exclusión, especialmente entre jóvenes y mujeres”, señalaron. A la vez, reconocieron que la corrupción sigue siendo un obstáculo estructural que erosiona la confianza institucional y limita la llegada de nuevas inversiones.

Desde la óptica empresarial, también es urgente fortalecer las instituciones, promover la transparencia, la rendición de cuentas y un compromiso firme con el Estado de Derecho, como pilares para construir un entorno económico estable y sostenible.

Entre los desafíos inmediatos, el Cohep destacó garantizar la seguridad alimentaria, mejorar la eficiencia del Estado, combatir la criminalidad, fortalecer el mercado laboral, modernizar el sector eléctrico, respetar la propiedad privada y reformar el sistema de seguridad social. “Superar estos retos es indispensable para el bienestar de la población y el desarrollo del país”, enfatizó el sector privado.

Las cifras respaldan la urgencia. La fuerza laboral hondureña pasó de 3 millones 725 mil personas en 2024 a 4 millones 75 mil en 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), lo que incrementa la presión por crear más y mejores oportunidades de trabajo.

El mensaje del Cohep es claro: sin confianza, sin empleo digno y sin inversión estratégica, no hay futuro económico. La apuesta ahora es convertir la voluntad política y empresarial en resultados que transformen la vida de millones de hondureños. Redacción Laura Valladares.

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