Tegucigalpa, Honduras.- La escena fue directa, sin rodeos, con mensaje claro para el país. El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, lanzó una advertencia que sacudió el ambiente legislativo: quien no esté en su curul a tiempo, no cobra. La medida, anunciada al iniciar la sesión ordinaria de este lunes 26 de enero, marca un punto de inflexión en la disciplina parlamentaria de Honduras.
Con apenas 10 minutos de margen, Zambrano ordenó iniciar el conteo oficial de asistencia. “Vamos a empezar la sesión en 10 minutos. Al que no esté al inicio, se le enviará informe a pagaduría”, declaró ante el pleno, dejando en claro que la deducción salarial será automática para los diputados ausentes o que lleguen tarde sin justificación válida.
La instrucción fue precisa: levantar la lista de inasistencias en tiempo real. El objetivo, según el titular del Legislativo, es fortalecer la responsabilidad institucional, frenar el ausentismo crónico, recuperar la credibilidad del Congreso ante una ciudadanía que durante años ha cuestionado la falta de compromiso de sus representantes.
La decisión no surge en el vacío. Las críticas por curules vacías, sesiones sin quórum completo, retrasos reiterados, han erosionado la imagen del Poder Legislativo. Con esta acción, la presidencia del Congreso busca enviar un mensaje político potente: el cargo implica deber, presencia, cumplimiento.
En el mismo contexto, el diputado Rashid Mejía dio lectura a la moción que respalda el decreto que oficializa la retención de pago a los parlamentarios faltistas. El proyecto detalla excepciones debidamente acreditadas, estableciendo un marco formal para evitar abusos, pero cerrando la puerta a excusas sin sustento.
El movimiento tiene un fuerte componente simbólico: conecta con la exigencia ciudadana de mayor transparencia, rendición de cuentas y eficiencia en la función pública. Ahora la pregunta se traslada a la ciudadanía digital: ¿esta medida transformará la cultura política o será solo un impacto momentáneo?. Redacción Ruth Corrales
