Contreras alerta sobre intereses ante reforma eléctrica en CongresoContreras alerta sobre intereses ante reforma eléctrica en Congreso

Roberto Contreras coloca el costo de la energía, la competitividad empresarial y el futuro de la ENEE en el centro de una reforma que llegará al tercer debate bajo fuertes diferencias políticas.

Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – El costo de mantener encendidas las empresas hondureñas irrumpió con fuerza en la discusión sobre la reforma eléctrica. Roberto Contreras aseguró que en cada uno de sus restaurantes paga aproximadamente 300,000 lempiras mensuales por energía, una cifra que utilizó para cuestionar el impacto que las tarifas pueden tener sobre inversión, industria y empleo.

El alcalde de San Pedro Sula y presidente del Central Ejecutivo del Partido Liberal lanzó el planteamiento mientras prepara una reunión con alcaldes y diputados liberales para analizar las reformas al subsector eléctrico antes del tercer debate en el Congreso Nacional.

Para Contreras, el problema va mucho más allá de una disputa entre partidos.

Su señalamiento más delicado apunta hacia el propio Legislativo: afirmó que existen diputados respondiendo a intereses particulares en lugar de priorizar intereses nacionales.

La factura eléctrica detrás de la discusión política

La reforma entra al Congreso bajo una pregunta esencial: ¿puede Honduras mejorar la situación de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) sin convertir el proceso en una privatización?

Contreras sostiene que sí.

“Esto es para mejorar la estatal eléctrica, no para privatizarla ni regalarla”, afirmó.

Su defensa se concentra en el impacto económico que atribuye a los elevados costos de electricidad.

El empresario puso como referencia sus propios negocios, donde aseguró desembolsar alrededor de 300,000 lempiras mensuales por servicio eléctrico en cada restaurante.

Además, Contreras comparó Honduras con Guatemala. Según las cifras expuestas por el dirigente liberal, el kilovatio tendría un costo cercano a 12 centavos de dólar en Guatemala, mientras en Honduras alcanzaría aproximadamente 40 centavos.

La comparación corresponde a los datos señalados públicamente por Contreras dentro de su argumentación sobre la reforma.

“¿Cómo se va a volver atractivo este país a la inversión, a la industria, si el recibo de la luz ya le está prácticamente rebasando el pago de la planilla?”, cuestionó.

Una reunión liberal sin orden de votar

Antes del tercer debate, Contreras anunció la convocatoria de alcaldes y diputados liberales para explicar las modificaciones y adendas que el partido plantea incorporar al proyecto.

El dirigente se apresuró, sin embargo, a establecer una frontera política.

No habrá, según aseguró, una orden para votar.

“Esto no es obligar a nadie que vote a favor o que vote en contra. Eso lo tendrán que definir los diputados”, manifestó.

La aclaración revela uno de los elementos centrales de la discusión: el Partido Liberal llega al debate sin una disciplina parlamentaria absoluta sobre la reforma.

Contreras reconoció abiertamente esa división.

“Los diputados son los que tienen que tomar sus decisiones”, sostuvo.

La responsabilidad, bajo ese planteamiento, terminará trasladándose directamente a cada congresista cuando corresponda decidir sobre el futuro del proyecto.

Los intereses que inquietan a Contreras

La discusión tampoco ocurre en un vacío político.

Contreras advirtió que existen intereses alrededor de la transformación eléctrica capaces de influir sobre las decisiones de algunos diputados.

No identificó en la información proporcionada cuáles serían esos intereses ni atribuyó responsabilidades concretas, pero su señalamiento eleva el nivel de escrutinio sobre el proceso legislativo.

Por eso lanzó una de sus frases más contundentes: la reforma no puede convertirse en un “capricho de uno o la victoria de otro”.

La expresión resume la batalla política que busca evitar: que una modificación con efectos sobre uno de los servicios más sensibles para hogares y empresas termine interpretándose únicamente bajo la lógica de quién gana o quién pierde en el Congreso.

El reloj de la ENEE apunta hacia 2029

Contreras introdujo además un factor de urgencia.

A su criterio, aplazar las modificaciones del subsector podría agravar la situación energética durante los próximos años. Incluso calificó como “catastrófico” que Honduras llegue a 2029 sin solucionar los problemas estructurales de la ENEE.

El planteamiento coloca a los diputados frente a una decisión de peso: evaluar las reformas, determinar sus alcances y definir mediante el voto si el proyecto ofrece una respuesta adecuada a los problemas señalados.

Para ciudadanos, empresarios y trabajadores, la discusión tiene una dimensión concreta. La energía forma parte del costo de producir, operar empresas y sostener actividades económicas. Esa es precisamente la presión que Contreras pretende colocar sobre la mesa antes del tercer debate.

Ahora el Congreso tendrá la última palabra sobre el proyecto. Lo que ocurra en el pleno también permitirá conocer hasta dónde llegan las diferencias liberales y qué peso tendrán las advertencias sobre costos, intereses políticos y el futuro estructural de la ENEE. —Redacción Hansell O.

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