Tegucigalpa, Honduras.- Honduras enfrenta una de las etapas más complejas para el acceso a vivienda social, según advirtió el presidente de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (CHICO), Gustavo Boquín, quien alertó sobre una paralización casi total del subsector.
El dirigente empresarial expuso que el país pasó de contar con más de 170 proyectos de interés social en desarrollo a menos de 30 iniciativas activas en la actualidad. La cifra no solo refleja una caída abrupta en la oferta, sino un desplome histórico en el inventario de vivienda, ahora en su punto más bajo en ocho años.
Boquín recordó que en administraciones anteriores el dinamismo del sector permitía una ejecución sostenida de proyectos habitacionales a nivel nacional. Sin embargo, tras la culminación de esas obras no ingresaron nuevos desarrollos al sistema. El resultado: una estructura productiva detenida, desarrolladores desmotivados, familias sin opciones reales.
“El exceso de tramitología desincentivó la inversión. Llegó un momento en que presentar permisos ambientales implicaba asumir costos sin garantía de respuesta. Eso generó pérdidas operativas elevadas”, señaló.
El impacto, explicó, se arrastra desde hace 24 meses, periodo que calificó como el más complejo en dos décadas para el subsector. La falta de acceso a fondos del Banco Hondureño para la Producción la Vivienda (BANHPROVI), sumada a la ausencia de incentivos operativos básicos como permisos ágiles de construcción, mantiene paralizado el engranaje productivo.
La alerta adquiere mayor dimensión frente al déficit habitacional nacional, que supera los 1.6 millones de soluciones habitacionales. Sin nuevas políticas que reactiven la inversión privada en vivienda social, el acceso a un hogar digno podría convertirse en una meta cada vez más lejana para miles de familias hondureñas.
El sector construcción no solo impulsa empleo directo, también dinamiza comercio, servicios financieros, manufactura. Su estancamiento impacta la economía en cadena. Redacción Laura Valladares.
